Temprado Ordíaz, Santiago.- El Inspector lasaliano.- Tesina de Licenciatura en 1958. Universidad de Barcelona.- Ed. Balmes 1970. 2 Tomos. 480 páginas. Estudia la vida y la obra de La Salle y centra su estudio en tres documentos básicos: 1º.- El capítulo XI, sobre el Inspector de las Escuelas, de la edición príncipe de las Reglas de los Hermanos de las Escuelas Cristianas de 1705. 2º.- La tercera parte de la Guía de las Escuelas Cristianas, que comprende a).- Los deberes del Inspector de las Escuelas, b) La vigilancia del Inspector de las Escuelas, c) De la admisión de los alumnos, d).- De la distribución de los alumnos y de la organización de las lecciones, e).- Del cambio de los alumnos de una lección a otra, y 3º.- La Formación de los Maestros noveles que comprende a).- Eliminar de los maestros noveles lo que tienen y no deben tener: hablar demasiado, actividad excesiva, ligereza, precipitación, excesivo rigor y dureza, impaciencia, rechazo de algunos alumnos, lentitud, torpeza de movimientos, flojedad, fácil al desaliento, preferencias, inconstancia e improvisación, dispersión y b) Adquirir lo que no tienen y que es muy necesario que tengan: decisión, autoridad y firmeza, circunspección, vigilancia, atención sobre sí, compostura, prudencia, aire simpático y atrayente, entusiasmo, facilidad para hablar y expresar con claridad y orden al alcance de los niños, lo que enseña. La mayor parte de la vida de La Salle, sus escritos y sus esfuerzos están dedicados a la formación de los Maestros, con la creación de lo que serían las primeras Escuelas Normales y Facultades de Pedagogía. La Salle es Formador de Formadores y los Inspectores fueron sus continuadores.


Temprado Ordíaz, Santiago.- El Inspector de las Escuelas, en los escritos de Juan Bautista de La Salle.- Tesis Doctoral en 1961. Universidad Central de Barcelona. Ediciones San Pío X, Marqués de Mondéjar, 32, Madrid 2010. En 328 páginas describe al Inspector de las Escuelas, creado por Juan Bautista De La Salle, como líder de la educación en sus escuelas y colegios,  como Guía, orientador, formador de nuevos maestros, acompañante y consejero de los educadores y alumnos, organizador de la enseñanza en los centros La Salle e impulsor de investigaciones, innovaciones y creatividad educativa permanente. Es la ampliación y complemento de la Tesina de Licenciatura con el título El Inspector Lasaliano.
La Salle no concibe la educación en sus escuelas sin el Formador de los Maestros y el Inspector de las escuelas como líderes de la calidad educativa que progresa y hacia la excelencia. 
Nuestro estudio comprende Primero: Manuscritos sobre la Guía de las Escuelas de San Juan Bautista De La Salle. Son nueve en total. Ocho inéditos, uno del que ya existe edición crítica. Segundo: Documentos en torno a la vida y obra de San Juan Bautista de La Salle. Son en total 27. Tercero: Obras escritas por San Juan Bautista de La Salle, sin alardes de erudición con finalidad más bien práctica que teórica.
Tras una breve introducción, pasamos al estudio del contenido de los documentos en que se apoya el Inspector de las Escuelas y su Misión educativa. Empezamos por analizar el liderazgo del Maestro y del Inspector en sus funciones formativas. Estudiamos la evolución semántica e histórica de la palabra Inspección y analizamos los tipos de Inspección, completado con el estudio del Proyecto Programático de la Obra educativa De La Salle. Y describimos las numerosas Técnicas de Inspección indicadas por La Salle.
La Salle descubre, promociona y potencia el Ministerio educativo de los Laicos, con varios tipos de escuelas. Destacamos la gran capacidad de liderazgo que tiene La Salle.
Hacemos un estudio de las fuentes y la Evolución de la Guía de las Escuelas, como libro pedagógico por excelencia De La Salle. Y terminamos con un capítulo sobre la mística y la espiritualidad De La Salle que ha dinamizado toda su obra educativa. La Salle fue un místico, su vida fue una vivencia mística y su obra la realización mística de su Proyecto educativo y de la Misión educativa que delegó en sus maestros, sus Inspectores y Formadores de maestros, que resumió en la Fundación de la Asociación de Hermanos de las Escuelas Cristianas.


Temprado Ordíaz, Santiago.- S., Sabiduría y coraje de La Salle, experto jinete saltador de obstáculos. Barcelona, 2010. Una imagen vale más que mil palabras. Este libro es una imagen hípica de La Salle, jinete, experto saltador de obstáculos en su vida y en su Obra. Preguntándose qué hay de cierto o de leyenda en el dicho aquel de que una imagen vale más que mil palabras, José Muelas, decidió darle una vuelta: partió de ciertas premisas y de las bases de la Teoría de la Información de Shannon, para calcular que, es más cierto que una imagen equivale a unas cien palabras. Los periodistas y escritores deben concienzarse de la importancia de aunar esfuerzos para conseguir que una imagen vale más que mil palabras y que conjuntamente con ellas podamos comprender el pasado y el mundo en el que nos encontramos. Con la intercesión del patrocinio de los educadores de San Juan Bautista de La Salle, se nos presenta como modelo de Sabiduría y Coraje como jinete, experto saltador de obstáculos, dificultades y problemas que tuvo que afrontar y superar en su vida y en su Obra de la creación de las Escuelas Cristianas y la Formación de los Maestros. Por eso dedicoeste libro a los lasalianos, Hermanos y Asociados que comparten con Sabiduría y Coraje la llamada y el ejercicio al Ministerio educativo de los Laicos, preconizado por La Salle.


Yo amo a La Salle. Me agrada La Salle. Soy un enamorado de La Salle. En vez de escribir historias sin sentido, me apasiona escribir sobre La Salle con una nueva visión y hacer una nueva lectura de los hechos que tenemos muy sabidos. En el siglo XXI, con el Nuevo milenio adveniente, con este libro pretendo hacer una nueva lectura de la vida y de la obra de Juan Bautista de La Salle, que perdura y se perpetua en nosotros y por nosotros, los lasalianos Hermanos y Asociados, llenos de su carisma y su espíritu educativo. La obra de La Salle sobrevivió a él, extendiéndose por los cinco continentes de la tierra y permanecerá y sobrevivirá a nosotros y se perpetuará en nuevos lasalianos que vivirán con Sabiduría y Coraje su espíritu y su carisma. Este libro comprende 41 temas que pueden servir para reflexiones en clase sobre La Salle, para hacer descubrir a los alumnos su Sabiduría y Coraje en la vida. Porque los 68 años de vida de la Salle fueron una larga carrera de obstáculos que fue sorteando vallas y superando dificultades y resolviendo problemas de todo tipo. La Salle tenía sus razones y sus motivos. Las razones le ayudaron a creer y los motivos le ayudaron a esperar. Porque La Salle es de hoy, es de ayer, es de mañana, es y será de siempre. Podríamos aplicar a La Salle la teoría moderna de la resiliencia educativa que con resistencia y flexibilidad a la vez, flotó sobre las olas tormentosas de la vida y que tuvo el resorte y la capacidad de recuperarse de todos los golpes que recibió y se comportó con elasticidad y maleabilidad como un ser superior lleno de optimismo en Dios y de viveza y ánimo vigoroso de un sabio. Por eso llamamos a este trabajo Sabiduría y Coraje de La Salle como jinete, experto saltador, de obstáculos y toda clase de resistencias y traumas siempre dispuesto a rehacerse.

 


Temprado Ordíaz, Santiago.-  El Estado laical y el Empleo ministerial, como efecto mariposa de La Salle. Barcelona, 2010. Una imagen vale más que mil palabras. Jesús adoptó varios iconos para expresar lo que Él era. El Buen pastor, La cepa y los sarmientos, la sal, la luz, la levadura, el pan, la cabeza del cuerpo místico.  Por qué a La Salle no le podemos expresar y representar con imágenes o iconos que simbolicen lo que fue: Jinete, experto saltador de obstáculos, el Estado laical y el Empleo ministerial del educador, como efecto mariposa de La Salle.    De la misma manera que una mariposa con las alas cortadas, mutiladas o sin alas no es nada sino un cadáver; de la misma manera, para La Salle, un educador sin el Espíritu de su Estado, que es el Espíritu de  Fe, que le mueve a ver todas las cosas con los ojos de la fe y a atribuirlo todo a Dios como el laico Job, y el Espíritu del  Empleo que es el entusiasmo  o celo por la educación de los niños y de los jóvenes en la escuela, no es nada, es sólo un trabajador, un funcionario, es un miembro muerto de la Comunidad Educativa. Por eso La Salle insiste tanto en que en la Formación de los nuevos Maestros se considere lo más importante y a lo que debe atenderse con mayor cuidado es que todos los que componen la Comunidad Educativa tengan el espíritu que le es peculiar. Aplíquense pues los nuevos  maestros a adquirirlo y los que a ella están ligados cuiden ante todo de conservarlo y aumentarlo en sí mismos. Porque este espíritu es el que debe animar todas sus obras y ser el móvil de toda su conducta, y los que no lo tienen o lo han pedido, deben ser considerados y considerarse a sí mismo como miembros muertos. El paso de crisálida a mariposa es el signo de la nueva vida que debe experimentar el educador con la Formación en el Seminario, Escuela Normal o Facultad de Formación del Profesorado, creados por La Salle.

Volar ha sido y es el sueño, el deseo y la aspiración permanente del ser humano. Hacer volar a los niños, darles libertad y que emprendan el vuelo de su vida, es la aspiración de La Salle. Querer volar, poder volar, como un ave o una mariposa, es una de las aspiraciones constantes en la vida humana. Poderse elevar a las alturas con libertad de maniobra, rompiendo las amarras, ampliando los propios límites, abriendo nuevos caminos, descubriendo nuevos horizontes, contemplando y disfrutando el panorama cósmico del espacio y del tiempo en un instante, con ansias de infinito.  La mariposa con sus alas frágiles y bellas, es el símbolo de la libertad de una juventud llena de vida, entusiasta, con ilusiones y altos ideales, con nobles proyectos, con sueños de un mundo mejor y una sociedad más justa y utopías de una fraternidad universal entre todos los seres humanos. Esta mariposa con cuatro alas pueden significar el Estado con el refuerzo de la Estabilidad en la Asociación y el Empleo con el refuerzo de la interdependencia expresado en la Obediencia para la Misión, que dan sentido a toda la vida del educador como Ministro, ejerciendo el Ministerio educativo de los Laicos.


Temprado Ordíaz, Santiago,  Aventura educativa de La Salle. Barcelona, 2010. 
Una imagen vale más que mil palabras. Si hay que buscar un icono de la educación que ha popularizado Juan Bautista de La Salle a partir del modernismo, es la de un barco navegando en un mar tempestuoso lleno de peligros que acechan constantemente a la infancia y a la juventud en un piélago tormentoso donde miles y miles perecen y desaparecen sin historia, por la irresponsabilidad y la desatención de una sociedad cruel.   La escena evangélica de Jesús subiendo a la barca de Simón, es sugerente,  que le ruega que la aleje un poco de tierra, Duc in altum!, y desde la barca se pone a enseñar y educar a la muchedumbre. Y así la barca de Pedro se convierte en la cátedra y la escuela de Jesús en la que se inspira La Salle como nos dice en la M D 57.  Un navío en el mar es la cátedra improvisada de La Salle, donde implica a todos a navegar por la vida.
Porque La Salle quiere una escuela abierta a todo y a todos, abierta al bien, a la verdad y a la belleza, abierta a Dios y a Jesucristo, abierta al cielo y a la tierra, abierta a la naturaleza y al mar, abierta a los niños y a los jóvenes, abierta a los pobres y a los necesitados de amor y de educación. La educación en una escuela en  la tierra tiene sus horizontes limitados. La educación en un barco en el mar, tiene horizontes ilimitados, donde nadie pone límites, como dice Espronceda en la Canción del Pirata. Esta es la aventura educativa de La Salle, una aventura responsable.
El barco educativo de La Salle está  lleno de niños y jóvenes con muchos educadores que, navegan con ilusión, en busca de un mundo desconocido que es el de la educación de la Infancia y de la juventud, que La Salle descubrió como el gran tesoro y la joya de gran valor, por los que vale la pena venderlo todo, emprender la gran aventura de la educción y quedarse con ellos, para que se realicen plenamente como personas y aprendan a vivir bien y lleguen a ser buenos ciudadanos y buenos cristianos con plenos derechos en una sociedad de bienestar para cambiar la sociedad y crear un mundo mejor (M R 106, 3)
Titulamos este libro La aventura educativa de La Salle, porque al estilo de los grandes navegantes de la historia y de su época, La Salle surcó  nuevos mares en busca de otros mundos llenos de esperanzas para la infancia y de la juventud, en una aventura de gran trascendencia e importancia para la sociedad, la humanidad y para el mundo del futuro. Como en el mar de Galilea donde los apóstoles estaban pescando en un medio de una tormenta, el Señor oyó la voz de millones de niños y de jóvenes que clamaban: Señor sálvanos que perecemos,  nos hundimos  (Mt 8, 25) 
He venido a buscar y salvar, lo que estaba perdido (Lc 19, 10).  
La Salle, creó escuelas, como Noé, empezó a construir un arca para salvar a su familia
(Hebr 11, 7; Gen 6, 14) 
No vine a condenar al mundo sino a salvarlo (Jn 12, 47). 
La Salle atiende el clamor universal de millones de niños y de jóvenes que están en peligro de perdición, de perecer, de hundirse en esta sociedad egoísta cuya injusticia cruel, castiga a la Infancia y a la Juventud a morir prematuramente, a malvivir víctimas de los miedos, esclavitudes, marginaciones a que están sometidos y a permanecer en la ignorancia por falta de educadores, por falta de escuelas y por falta de unas políticas educativas selectivas, que no atiende a la diversidad ni se preocupa de los más necesitados, ni los hijos del pueblo,  los hijos de los trabajadores, los artesanos y los pobres.  La Salle opta por estos niños y jóvenes y los salva con una educación de calidad en la Escuela Cristiana. La Salle se embarca en la arriesgada aventura de la educación, que es el mayor desafío humano, como la transformación social más profunda e imprevisible de la historia. Y así, se convierte en un excelente capitán de una flota de navíos con timoneles competentes para dirigir los navíos de la educación de los niños y de los jóvenes en las 50 Escuelas Cristianas por él fundadas y en las miles y miles de escuelas, colegios, universidades, creadas y esparcidas por todos los mares del mundo  En esta aventura todos son protagonistas y todo depende de cada uno, y el resultado no será ningún título ni graduación sino el logro de haber cambiado tu vida para mejorar, en términos de paz, satisfacción y autoestima y cada uno se  inscribirá en la lista, ya impresionante y gloriosa de los que iniciaron una nueva vida y han conseguido una aventura más brillante y feliz.




Temprado Ordíaz, Santiago.- La Salle, perito arquitecto de la educación. Barcelona, 2011.
En la Meditación 199, La Salle, se define como perito arquitecto de la educación, que buscaba en sus sueños el Proyecto de su vida y de su Obra, la Opus De, es decir la educación de la Infancia y de la Juventud en la Escuela Cristina, como el gran templo de Dios para la educación y la salvación de la humanidad, especialmente de los niños y de los jóvenes. Para ello formó a los Maestros como peritos arquitectos en los Seminarios de Formación de los Maestros por él creados, imitando a la formación del clero en los Seminarios creados por el Concilio de Trento.  Por eso el Educador es también un perito arquitecto, para La Salle, como nos dice en la Meditación 199, sin pretender parangonarse con san Pablo que hacía y ejercía idéntico ministerio en el Estado laical y el Empleo ministerial de  la educación y salvación.
La Salle en sus escritos emplea un vocabulario de Arquitecto cuando se refiere a la educación que han de ofrecer los educadores a sus alumnos, pues habla de edificar, 25 veces; edificio, 12 veces; edificación, 25 veces, edificados, 4 veces; catedral, 3 veces; persona, 1.000 veces; construir la personalidad, 10 veces; y numerosas veces construir casas, escuelas, edificios, iglesias, como peritos arquitectos. 
La Salle meditó muchas veces la parábola que nos relata Lucas: ¿Quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla? No sea que, si echa los cimientos y no pude acabarla, se pongan a burlarse de él los que la miran, diciendo: Este hombre empezó a construir una torre y no ha sido capaz de acabar.  
La Salle vivió muchos años en Reims, durante su infancia y juventud donde conoció y admiró  su extraordinaria catedral gótica de la cual fue Canónigo durante 16 años. Pero antes acudió muchas veces al templo gótico y participó en numerosos actos litúrgicos y celebraciones en diferentes acontecimientos de Reims.
Y durante su estancia de más de diez años en París para sus estudios de Teología que culminaron con el Doctorado, conoció y admiró Notre Dame de París, la cual realizaron los Templarios como casi todas las iglesias góticas de Europa y a los cuales admiraba por su celo en la gloria divina y el servicio a la cristiandad para celebrar el culto litúrgico y sacramental y evangelizar y educar a las masas populares en cuyas piedras estaban grabadas las mejores lecciones bíblicas.
 Estas construcciones arquitectónicas le motivaron a realizar una arquitectura educativa semejante a la de la construcción de catedrales, aunque en tono menor, pero con un proceso semejante en cuanto al diseño, al proyecto y a la realización de la obra, de lo cual tenía suficiente información y conocimiento. Pues educar es construir, edificar, poner los fundamentos y construir la personalidad del ser humano en un proceso que dura toda la vida.

Gaudí, sabía que su proyecto del Templo de la Sagrada Familia era muy ambicioso y que en  su corta vida no acabaría la obra, como ocurrió en las catedrales, cuya construcción duró siglos y fue obra de varias generaciones. Salle tenía plena fe en su proyecto educativo, y en su humildad sabía que nunca acabaría la Obra que Dios le encomendaba, pero tenía plena seguridad de que Dios estaría siempre a su lado con su apoyo, su fortaleza y seguridad, pues la obra educativa de la Infancia y de la Juventud  dura tanto como el proceso evolutivo de la historia, y tenía la seguridad de que sus sucesores desarrollarían su obra y asegurarían su perpetuidad.

 



 

 

 


Temprado Ordíaz, Santiago, La Galaxia educativa de La Salle. Barcelona, 2011. En la Meditación 208, Juan Bautista de La Salle comenta la profecía de Daniel e identifica a los educadores de la Escuela Cristiana con las Estrellas del firmamento que se asocian y juntas forman Galaxias de luz que iluminan el espacio infinito: Los que enseñaren a muchos la justicia, la sabiduría, la paz, el camino, la verdad, la vida, la fe, la esperanza, la caridad, la belleza  y el bien, brillarán como estrellas por toda la eternidad. La educación de la Salle es una galaxia de muchas luces que aparecen en la Escuela Cristiana que iluminan la ceguera,  la oscuridad y la fragilidad de los niños, que viven en la ignorancia y el engaño, porque nadie les ha abierto la ventana de la sabiduría, del conocimiento, de las verdades de la fe, las luces de la razón y del juicio, de los contenidos y descubrimientos de la ciencia, ni las aplicaciones de la técnica.
 Si en nuestra cultura son tan importantes el Big Bang, nuestra Galaxia, la Vía Láctea,  la Galaxia Andrómeda, la Galaxia de Gutenberg, la Galaxia de McLujan,  la Galaxia de Marconi y la Galaxia Informática, ¿por qué no hablar de la  Galaxia educativa De La Salle, cuya importancia y trascendencia en la Iglesia y en la Sociedad, ha cambiado el mundo de la educación y de la convivencia humana?

La Galaxia educativa de La Salle es una asociación de personas que educan y son educadas, de manera interactiva y semejante a las Galaxias del universo que son asociaciones de estrellas que se asocian, se unen, conviven juntas, se intercomunican y se influyen creando como una familia de luz, que se expande en todas direcciones y beneficia a todo.Desde el principio, Juntos y por Asociación los educadores crean, organizan las Escuelas Cristianas de La Salle, como decidieron en sus Orígenes con el pacto institucional. La Escuela Cristiana de La Salle es una Asociación de maestros, alumnos y padres unidos por el interés común de mejorar la educación. Es un movimiento de innovación, creación y  renovación pedagógica constante.  Sus objetivos son la difusión de teorías y prácticas pedagógicas orientadas al desarrollo global de la persona del alumno, basadas en el respeto por la personalidad del niño y su libertad y promotoras de la participación activa de los niños en su propio aprendizaje, en el que aboga por una educación inclusiva y respetuosa en un contexto en el que la escuela se percibe como una empresa, como un intercambio más, que tiene que competir en el mercado para obtener clientes, pero sin hacer negocio económico, sino sólo beneficio educativo. La Escuela Cristiana apuesta por una educación entendida como responsabilidad pública, en la que la escuela sea un lugar de práctica ética de prosperidad, desarrollo, progreso y bienestar.    

Esto significa que las Escuelas Cristianas agrupan o asocian a los niños de cualquier etnia, género, lengua, familia, religión o creencia. Es necesario que en todas ellas se aprenda a conocer, respetar y convivir con todas las religiones y creencias, pues afirman y recuerdan que en una Escuela Cristiana de calidad la diferencia y el pluralismo se convierten en valores esenciales.  De la Galaxia al Arco Iris. De la Galaxia de estrellas del cielo, que es de dónde venimos y a dónde vamos, que nos dan el calor, la luz y la energía que somos, al Arco Iris de la tierra, donde vivimos, que nos alegra la vida con su gama de colores, que florecen en nuestro jardín temporal. La educación es un descenso de arriba y un ascenso desde abajo, para identificarnos con nuestro origen y con nuestro destino. Hoy día se habla mucho de globalización y de xarxas o redes, tanto a nivel, informático, económico como educativo. La educación es más una galaxia que una xarxa. La xarxa o red, aunque es evangélica, tiene connotaciones de pesca, de aplastar, de atar, de cazar, conquistar, dominar, depender o de tejido, de malla, de anudar, que inspiran dominio o falta de libertad; mientras que las galaxias son mucho más celestes y misteriosas pues son mucho más luminosa y estimulante, tienen connotaciones celestes, de arriba, de elevación, de creación, de expansión, de autonomía, de libertad, de asociación, de unión, que inspiran luz, energía y vida.




Temprado Ordíaz, Santiago.- La nueva escuela de La Salle. Barcelona 2011.                    

En la Meditación 59, La Salle, comenta la escena de Jesús junto al mar de Galilea y subiendo a un monte se sentó y enseguida le cercó  un gran gentío que traía consigo cojos, lisiados, ciegos, mudos y los pusieron a sus pies y él los curó. Y entonces dijo a sus discípulos: Me da compasión esta gente.También La Salle sintió muchas veces compasión por la situación en que estaban los niños  y jóvenes sin educación, sin escuelas y sin Maestros: Afectado por la situación de abandono de los hijos de los artesanos y de los pobres, Juan Bautista de La Salle descubrió en la fe, la misión a que Dios le destinaba, como respuesta concreta a la contemplación del designio de salvación por la educación de los seres humanos.                     

Juan Bautista de La Salle es el fundador de las Escuelas Cristianas, con las cuales creó una nueva escuela, que dio origen a numerosos tipos de escuelas nuevas posteriores. La Salle es el pedagogo de la Escuela, como fundador de unas 50 escuelas en las que dio clase, organizó, y enseñó a los niños y jóvenes y formó a los maestros. Juan Bautista de la Salle es el iniciador, el organizador y el formador de los Maestros para una nueva escuela, con su Obra Magna de la Guía de las Escuelas, en la cual se han inspirado miles de educadores y más de 100 fundadores de instituciones educativas posteriores. La Guía trata de: 1.- La Organización escolar, con sus horarios, su mobiliario, la distribución y promoción de los alumnos. 2.- De la Didáctica de las enseñanzas del Catecismo, de la  Lectura, de la Escritura, del Cálculo, de las Matemáticas, de la Geometría, del Dibujo, de las Lecciones de cosas, de la Urbanidad, del Canto. 3.- Diseña el protocolo de los líderes educativos de la escuela: El Inspector, el Formador de Maestros noveles, el Primer Maestro, el Director y el Visitador.                                                      

 Para La Salle la escuela es el órgano de transformación de los seres humanos y como agente de cambio personal y social. En sus escritos, lo que La Salle no dice, aunque lo señala, es tan importante como que lo que dice. La Salle primero hizo y luego escribió, como fruto de sus experiencias. Los últimos años de su vida compaginó su pasión de educar, enseñar, instruir t formar a los niños, jóvenes y educadores, con la de escribir sus 30 obras, educativas y espirituales.

La Salle era un amante de la naturaleza que había disfrutado en las posesiones de sus abuelos en la Champaña donde los campos daban buenas cosechas y buenos vinos Moët. Por eso emplea, como Jesús en su Evangelio, metáforas y comparaciones en la educación con la vida de la campo. La escuela, es un campo, es un huerto, es un  jardín lleno de plantas y flores, que son los niños. Los niños son como tiernas plantas y rosales que los riegas y los ves florecer.   Nunca dejan de asombrarte. Los niños son el campo de Dios, que hay que cultivar con cuidado para que produzcan fruto. Los sarmientos para que produzcan fruto han de estar unidos a la vid para que reciban la savia y el vigor de la cepa. El educador debe sembrar buena semilla y plantar en buena tierra y regar y cuidar para asegurar el crecimiento. Además La Salle formó a Maestros para regentar escuelas rurales de los pueblos del campo. Todo esto nos demuestra su amor y  cuidado por la naturaleza en la cual se inspira para sus enseñanzas educativas.




Temprado Ordíaz, Santiago, El Sacramento educativo de La Salle: El Niño. Barcelona 2011. Juan Bautista de La Salle emplea en su escritos unas cien veces la palabra Ministro y otras tantas, Ministerio, aplicado a los educadores,  donde explica los valores de la educación como necesidad imperiosa y urgente para los niños y los jóvenes artesanos y pobres, en la sociedad de su tiempo. Los escritos de La Salle son una apología de la misión del educador como Ministro de una función y un servicio social poco considerado, poco tenido en cuenta, y desprestigiado por la falta de formación de sus realizadores. Si La Salle habla tanto de  de un Ministro que ejerce un Ministerio educativo, es porque administra un sacramento.  Como buen  Teólogo Juan Bautista de La Salle centra su Teología en Jesús Niño, encarnado,  que nació niño como todos los niños, y en sus escritos desarrolla la Teología del Niño,  creado y consagrado por el Bautismo del Espíritu, que celebra y consagra el Ministro educativo, como signo eficaz de salvación y realización humana y divina, del renacer, crecer, madurar y alcanzar la plenitud personal y social  a través del Ministerio educativo en la Escuela Cristiana. En sus estudios como sacerdote Juan Bautista de La Salle trabajó todo el 3er curso de Teología sobe Los Sacramentos en general, con el teólogo Santiago Despériers, catedrático de la Sorbona de 43 años, que seguía a S. Jerónimo, S. Agustín, S. Buenaventura y algo a Santo Tomás. Era innovador, decidido  y agresivo en lo que creía ser verdad.  San Jerónimo llegó a decir que todo lo que Jesús hizo es sacramental, es un sacramento, porque Él es el único sacramento. San Agustín afirma que podría haber hasta 304 sacramentos, pues reconoce que no se celebran como sacramentos todos los misterios de Cristo, como la encarnación, el nacimiento, la predicación, el mar, el monte, la cruz, la resurrección.Para San Buenaventura, los sacramentos son signos del amor de Dios.Santo Tomás es el teólogo de los siete sacramentos de la Iglesia como signos eficaces de salvación. De sus lecciones dedujo la teología del Ministerio educativo ejercida por su Ministro. Y es que, el Ministerio educativo  de La Salle presta y ejerce su función de servicio tanto a Dios como al Niño y a través de él a la sociedad como causa eficiente. La Salle recoge las cinco causas clásicas de la filosofía para explicar el sacramento del Niño: Causa formal, Causa material, Causa eficiente o motriz, Causa final, Causa ejemplar. Puesto que conocer algo científicamente es conocer sus causas. La Iglesia concretó el número de los sacramentos en siete por ser un número perfecto, el número de la perfección, pues, en el séptimo día, Dios descansó del trabajo de la Creación, y todo estaba pleno y completo, bueno y perfecto. El número siete se menciona 737 veces en la Biblia. Para Pedro, perdonar hasta siete veces ya era alcanzar el máximo de su perfección. Pero Jesús lo sorprendió con la respuesta: No te digo hasta siete, sino hasta setenta veces siete (Mt. 18, 22). Es la perfección sobre la perfección. El Segundo Concilio de Lyon fijó en siete el número de los sacramentos, que confirmó el de Trento, en su controversia con los protestantes. Santo Tomás, ofrece el de siete partiendo de una reflexión antropológica relacionada con las circunstancias del hombre: nacimiento, crecimiento, nutrición, enfermedad, vigor primero, propagación, gobierno. Muchos teólogos modernos como Diumenge, Gallego, Karl Ranher,  Hans Küng, Schillebeeckx, García Paredes, Panikkar, Pikaza, Zubiri, Leonardo Boff,  hablan de los nuevos sacramentos, que revelan un modo típico de pensar del hombre. Existe un verdadero pensamiento sacramental, como existe un pensamiento científico. Todo es, o se puede volver sacramento. Depende del hombre y de su modo de ver la realidad.Y el Teólogo y Doctor Juan Bautista de La Salle, añade un nuevo sacramento, el de la educación del Niño, por la importancia para Dios de los Niños, que hasta quiso que su hijo se encarnara en el seno de una Madre, y naciera niño como todos nosotros.                

 




Temprado Ordíaz, Santiago.- Mitos y Leyendas de La Salle. Barcelona 2011Cada ser humano vive una vida distinta a la de los demás, con sus propias experiencias. Y desde el mismo momento en que deciden mostrar al mundo su propia historia, o lo que es lo mismo, el significado de su Vida, desde su perspectiva personal, se convierten en protagonistas de Mitos y Leyendas, para transmitir una imagen de la historia del mundo que vivieron, lo más eficaz posible.  Los Salla y los La Salle, también tienen sus Mitos y sus Leyendas. Se trata de transmitir su historia a los demás, de una manera digna en un formato narrativo manejable, que produzca en el lector u oyente una emoción específica y exprese una visión del mundo acorde con el punto de vista histórico. Y para conseguirlo tenemos que hacer un examen de nuestro mundo interior y elegir una de las historias que contiene, de la misma manera que elegiríamos un cabo de hilo para empezar a desenredar la madeja. El nombre de las personas es muy importante y tiene una singularidad especial. El Salmo 71 hace la apología del nombre diciendo: Que se perpetúe su nombre, de generación en generación y dure como el sol. Y la profecía de la apología del nombre Salla y de sus derivados De La Salle, se han cumplido ampliamente en los casi mil años de su existencia, con la esperanza y seguridad que perdurarán en el mundo  de la educación como el sol, mientras exista la humanidad y los niños. En la Historia y la Heráldica de importantes y grandes  personalidades, destaca la gloria del nombre Salla. Pocas familias nobles han tenido un pasado tan ilustre como la de San Juan Bautista De La Salle, bajo el triple aspecto humano, social  y religioso. Los Salla estuvieron en constantes relaciones con Reyes, Príncipes, Papas, Cardenales, Arzobispos, Obispos, Marqueses, Duques, Condes y grandes Señores en todas partes donde estuvieron instalados. Los Salla ostentan un historial a la vez glorioso y brillante a lo largo de 10 siglos de historia, con el blasón de los tres cabrios partidos y la estrella de cinco puntas, sigo de fe, entusiasmo y unión: Juntos y por asociación permanecen unidos. Los mismos nombres patronímicos se repiten desde Salla, Salle, Salles, Sala, Salas, Sales, etc. A través de los siglos y generaciones, y en diferentes regiones, comarcas o países con las múltiples ramas de la noble familia De La Salle, este nombre se ha aplicado a Johan, Bernat, Armengol, Johannet, Menaulet, Menault, Johannicat, Bernadon, Bernard, Lancelot, Louis, Jean, Gadifer, Juan, etc. Esta pertenencia patronímica que heredan de una generación tras otra, es el valor decisivo de su brillo, de su nobleza, distinción y dignidad, como afirmó el Papa León XIII, al conceder el título de Duque a Luis Salla de Rochemaure. Hoy somos unas personas con pasión por la excelencia educativa, la obra bien hecha en la escuela, para que funcione bien. Juan Bautista de La Salle ha heredado una tradición milenaria de los Salla y de sus descendientes, las distintas familias Salla, Salle, Sallas, Sala, Salas o Sales, de los celtas, de Alemania, de Austria, del Bearn, de Urgell, de Asturias, de Bages, de Canarias y de Reims, con las cuales entronca su árbol genealógico, del Sr. Luis De La Salle, casado con Nicole Moët, del cual nace como primogénito de 11 hermanos, Juan Bautista De La Salle y Moët. 

             

 



 

 


Temprado Ordíaz, Santiago.- La Salle enseña a pensar. Barcelona 2012.
Todo ser humano está dotado de inteligencia, que es la capacidad de aprender y a  pensar. La educación desarrolla estas dos capacidades  y la escuela es el órgano adecuado para aprender a pensar. Con La Salle, la organización de la escuela, sus instalaciones, el profesorado, sus enseñanzas, sus contenidos, sus ejercicios, sus trabajos y su proyecto educativo aseguran una educación de calidad.La educación es una invitación a pensar. Pensar nos humaniza. Es una de las capacidades más nobles del ser humano. Sin pensar, nos mecanizamos y nos volvemos como robots fríos y rutinarios. Lo que verdaderamente nos hace personas, es saber emplear nuestra inteligencia en la búsqueda de la verdad y nuestra voluntad en la realización del bien. Necesitamos pensar el futuro. Para abrir nuevos horizontes a nuestra existencia necesitamos pensar cómo va  el mundo y cómo debería ir. Precisamos una visión amplia y desapasionada del pasado, un análisis realista del momento presente y una proyección hacia el futuro, sin miedos ni triunfalismos. Y esto se consigue pensando. Todos pensamos y cada uno piensa a su manera, pero Yo soy el reflejo de lo que pienso diariamente, dijo Aristóteles. La Escuela es el lugar adecuado de aprendizaje  y entrenamiento para que los niños y jóvenes aprendan el arte de pensar. La Salle enseña a pensar con todo lo  que se hace en la escuela: el silencio, el orden, la lectura, la escritura, el cálculo, el catecismo, la reflexión, la urbanidad, el canto, etc. y todas las materias del currículo. El educador enseña a pensar con todo lo que hace y dice en la escuela, como mensajero y mensaje de la verdad, del bien y de la belleza. Las Salle es un Doctor, es un Teólogo, es un Filósofo, es un Educador, es un Escritor y es un gran Pensador, como lo demuestran sus profundos y bien estructurados escritos y la gran habilidad que demostró en formar profesionalmente a los Maestros, organizar bien sus escuelas, y educar en el arte de pensar a los niños y jóvenes. La Salle es el pensador de  de todos los temas de la educación, desde el punto de vista teológico y filosófico. La Salle es un gran pensador porque la grandeza está reservada para aquellos que adquieren un ardiente deseo de alcanzar altos objetivos.  Juan Bautista de La Salle primero se formó estudiando seriamente una carrera durante 29 años con brillantes resultados académicos, Luego se dedicó profesionalmente durante 39 años a educar a los miles de niños y de jóvenes en las 60 escuelas que creó, con los cientos de educadores que formó. Y alternando con lo que hacía, escribió sus experiencias e investigaciones en más de 30 libros educativos y formativos. Durante toda su vida y durante todo esa actividad, La Salle se propone educar a los niños y a los jóvenes, para enseñarles a pensar, a reflexionar, a meditar sobre las verdades de la sabiduría y de la ciencia, para que lleguen a saber, hacer y ser todo lo que pueden llegar a ser, según el proyecto creador. Juan Bautista de La Salle tenía talento de pensador  porque  tenía ciertos tipos de habilidades de pensamiento críticas y creativas, como demuestran sus escritos y sus obras. Como buen pensador, ciertamente, tenía habilidades de pensamiento, pero tenía algo más; tenía motivaciones, actitudes, valores y hábitos mentales que juegan un papel importante en el buen pensamiento y en gran parte, son estos elementos los que determinan si la gente utiliza sus habilidades de pensamiento cuando se necesitan. En sus escritos La Salle menciona la palabra pensar 300 veces, y pensamientos 250 veces, reflexión 120 veces, reflexionar 4 veces, meditar 24 veces,  meditación 15 veces. Y escribió 208 Meditaciones, Explicación del Método de Meditación. Pensamientos que deben animar la vida: Máximas, verdades, misterios y virtudes. Reflexiones que acompañan las oraciones en la escuela. Existieron varios Libros de Reflexiones de La Salle, como tradición de sus escuelas. La Salle nos invita pensar, a tocar el fondo del alma, que es la poesía y la libertad.

 

             

 




Temprado Ordíaz, Santiago.- La Salle enseña a volar. Barcelona 2012. La Salle aplica muchas metáforas y muchas comparaciones para explicar las funciones del Maestro y del educador en la escuela, para educar a los niños y a los jóvenes. Expresamente emplea la palabra volar, en tres ocasiones, y en dos volador, con sugerencias educativas, y en diversos escritos nos habla de la función de guías expertos, y excelentes conductores que educan a los niños con seguridad y eficacia. En varias meditaciones, no dice, aunque sugiere, que educar es enseñar a volar a los niños y a los jóvenes, como en la 152, 156, 197, y 205. Y lo que La Salle no dice, aunque lo sugiere, es tan importante como lo que dice. Aprender a volar es ejercitar la libertad, es decir: aprender a elegir, aprender a decidir, aprender a actuar; lo cual supone aprender a buscar, aprender a probar, aprender a ensayar, aprender a experimentar, aprender a superarse, aprender a innovar, aprender a crear, aprender a hacer. Sin duda existe una mejor forma de vida: la clave está en la elección. Todos tenemos opciones, y nadie tiene por qué desaprovechar su vida lamentándose de sus desgracias o compadeciéndose a sí mismos. Quienes siguen renegando de su suerte, nunca han sopesado las posibilidades de mejorar la vida, porque no se han dado cuenta de que realmente tenían de dónde elegir y escoger. Aprender a volar significa llegar a conquistar toda la libertad posible para cada uno. Aprender a volar es una invitación a construir tu destino y a hacerte cargo de tu vida con decisión y claridad de ideas. Aprender a volar es una gimnasia espiritual que haga funcionar tus mejores facultades y habilidades que constituyen tu sustancia divina y que se encuentran atrofiados por falta de uso. El premio al esfuerzo será conseguir lo que deseas, convertirte en el arquitecto de tu existencia y gozar de la libertad y la felicidad que sólo se logra cuando se disfruta de la satisfacción de saberse realizado. Todos los seres humanos nacemos con unas cualidades, unas capacidades y unos talentos que debemos desarrollar para realizarnos plenamente como personas y ser así libres y felices como quiere nuestro creador. Todo lo que nos rodea vuela y cambia. Así de sencillo y de simple. Nos basta abrir los ojos y ver objetos volar en el espacio. Vivimos rodeados de objetos voladores, desde una mosca, una mariposa o un pájaro en cualquier parte, y mirando al cielo vemos volar al sol, la luna, los planetas, las estrellas, y modernamente los objetos de la aeronáutica construidos por el hombre. Los seres humanos somos voladores por naturaleza. Dios al crear al hombre le colocó en un lugar habitable que es la tierra. Vivir en la tierra puede parecer caro, duro y difícil, pero incluye un viaje espacial maravilloso y gratis, cada año, alrededor del sol, en una delirante nave espacial segura, con todo el confort y llena de todas las comodidades y provisiones necesarias para viajar cómodamente. Sin darnos cuenta volamos a una velocidad de crucero fascinante. Recorremos 29 Km. cada segundo; 1.740 Km. cada minuto; 104,400 Km. por hora. Se puede pedir más. Vivir es maravilloso, volando por el espacio sin parar, en un horizonte ilimitado. El aprender a volar podría ser imagen o metáfora del aprender a vivir. Solo se puede aprender a volar, volando, como se aprende a vivir, viviendo. Para La Salle aprender a volar es aprender vivir bien, es decir, aprender a ser lo que tenemos que ser; aprender a saber elegir, todo lo bueno de esta vida, para nosotros y para los demás; aprender a saber decidir lo que tenemos que hacer en cada momento para gloria del creador, bien de los demás y nuestro; aprender para poder llegar a ser buenos cristianos, que construyan el Reino de Dios, un reino de justicia, de paz, de solidaridad, de interdependencia, de amor y de fraternidad, entre todos los hombres; y llegar a ser buenos ciudadanos, siendo útiles y provechosos a la sociedad, productores de bienestar y prosperidad.  

 

             

 




Temprado Ordíaz, Santiago, La Salle en el Valle de Arán, Barcelona, 2012. Por poco no hemos podido llegar a celebrar el Centenario de los Hermanos de La Salle en el Valle de Arán. Pero su huella profunda queda ahí, como testimonio y garantía de la labor realizada en las generaciones que han recibido su benéfica influencia.  Han sido 90 años fecundos y llenos de promesas y esperanzas que han  sembrado centenares de Hermanos educadores que han  consumido parte de su vida en la educación  y promoción de la Infancia y Juventud aranesa. Son muchos los testimonios que familias, amigos y antiguos alumnos que garantizan su obra educativa en el Valle Han sido centenares de  Hermanos que dedicaron su vida a la educación y formación de la Infancia y la Juventud aranesa, para que llegasen a ser lo que podían llegar a ser, a vivir bien en liberad y felicidad, en una sociedad de bienestar. La comarca toma el nombre del valle en que se encuentra. La denominación Val d’Aran, en aranés a menudo aparece escrita como era Val d’Aran usando el artículo femenino en aranés como parte del nombre, tanto en aranés como en catalán, la palabra valle, val, vall es femenina. En catalán, se denominaría la Vall d’Aran y en castellano el Valle de Arán, siguiendo las reglas ortográficas del castellano, cuando se hace referencia al valle, y no a la comarca, el término valle se escribe con minúscula. El topónimo Arán, tiene la raíz indoeuropea  ar que significa agua, que ya utilizó Noé al descubrir que su arca estaba posada en el monte Ar, Ar, Ararat, rodeado de agua y que ha dado origen a los nombres  Artíes, Arres, Arró, Ares, Arén, Arabia, Ártico, Aragón, Arga, Aral, araña, arco, arca, arcilla, arroz, archipiélago, arrecife, árbol todos ellos relacionados con el agua. Por lo tanto Valle de Arán sería Valle de agua, aunque poéticamente se le llame Valle de valles. Claro que los valles recogen el agua de los montes y entonces tiene sentido que sea Valle de agua y también Valle de valles. Cuando en 1902, con el triunfo del Bloque republicano, Emile Combes pasó a ocupar la jefatura del gobierno, empezó a practicar una vigorosa política  anticlerical que provocó la ruptura de las relaciones con la Santa Sede en 1904, suprimiendo las órdenes religiosas. Esto obligó a los Hermanos de las Escuelas Cristianas a secularizarse y muchos continuaron en las escuelas de los Hermanos que pasaron a ser públicas del Estado y los Hermanos secularizados como funcionarios públicos. Los que permanecieron fieles a su vocación emigraron a otros países y fundaron nuevas escuelas y colegios de La Salle en Europa, América y España. Casi en la frontera con España, en el Valle de Arán los Hermanos tenían colegios y escuelas en Toulouse, Foix, San Beat, Luchón, San Gaudens, Montrejau, Bañeres, Aux, Limoux. Prades, San Girons, Tarbes, entre los más conocidos. etc.  Esta cercanía, motivó la venida de La Salle al Valle de Arán, donde ya tenían la escuela de Vielha, trasladando a Les, el Pensionado de Saint Josep de Toulouse, en la Isla entre el Garona y el Canal dera Mola, y el Noviciado de Pibrac a la Baronía. En Vielha estuvieron los Hermanos de La Salle en la Casa Giles, desde 1903 hasta 1936, luego en el Coto Marzo desde 1950 hasta 1972 que se inauguró y se trasladaron al Colegio Juan March, hasta 1990.

 




Temprado Ordíaz, Santiago.- La Salle y la Virgen María. Barcelona, 2012. Durante los años que Juan Bautista de la Salle estuvo en el Seminario de san Sulpicio en París, estudió los cursos de Teología en la Universidad de la Sorbona con prestigiosos teólogos como La Barmondière, Tronson, Le Tellier, Bourlon, Barberini, Dozet, Picot, Bonvent, Blanzy, Egan, Muizon, Olier, Ragois, Despièrs, Lestocq. La Salle profundizó en el misterio de la Encarnación, destacando junto con el protagonismo de Dios en la Santísima Virgen, su colaboración personal e imprescindible a los planes divinos, con lo cual  adquirió también un protagonismo relevante.
La Salle nos ha dejado por escrito una teología Mariana extensa, profunda y muy rica en la Explicación del Método de Oración, los Deberes del Cristiano,  y sobre todo en la 22 Meditaciones sobre la Virgen María. Compañeros de La Salle fueron Luis Mª Griñón de Montfort y Juan Bautista Blain, el cual escribió la biografía de los dos, destacando en Luis Mª Griñón de Montfort su devoción a la Virgen María y en Juan Bautista de La Salle su amor a los niños a cuya educación se dedicó por entero formando a los Maestros y creando  y organizando unas sesenta escuelas. Por eso no es conocido La Salle, aunque lo fue,  como Teólogo Mariano, ni como devoto y apóstol de la Santísima Virgen María.
San Juan Bautista de La Salle es un autor prolífero que llegó a escribir 23 obras mayores y otras menores, unas personales, otras teológicas y de espiritualidad y otras pedagógicas y formativas para los maestros y los alumnos. En casi todas ellas hay unas referencias explícitas al amor  y devoción a la Santísima Virgen, a quien él tenía una especial predilección y la recomendaba con insistencia a todos. Los conocimientos teológicos de San Juan Bautista de La Salle y su experiencia personal le llevaron al convencimiento de que la vida espiritual y su restauración en las almas se ha de alcanzar, según el plan divino que Dios mismo ha preestablecido y realizado en la historia de la salvación, a través de la mediación de Nuestra Madre, por quien nos vino la Vida, y camino de retorno que nos lleva al mismo Dios.
Haciendo un rastreo por sus escritos  y espigando las frases, recomendaciones, discursos  y comentarios sobre las virtudes, los misterios y privilegios de la Santísima Virgen, encontramos todo un Tratado Teológico Mariano de La Salle.
Por eso, podemos decir, con razón, que La Salle es un teólogo experto en Mariología, porque  tuvo una gran devoción y amor a  la Virgen María como se desprende del ejemplo de su vida  y de los numerosos escritos donde dedica a la Virgen y Madre de Dios, los mayores elogios  de  sus virtudes y de la eficacia de su devoción. Siempre que menciona a la Virgen, le coloca delante el superlativo de Santísima Virgen María, Très Sainte Verge. Unas 275 veces, para indicar la grandeza y santidad de la madre de Dios y madre nuestra.  Además no cesa de recomendar el amor, la confianza y devoción a la Virgen María a sus Hermanos, educadores y a los niños que tiene en sus escuelas como remedio a todos sus males, solución a sus necesidades  y recurso en los proyectos y aspiraciones de futuro.
. San Juan Bautista de La Salle menciona en sus escritos, unas 485 veces un único principio simple que es La maternidad divina, o Theotokos.. Otros mariólogos de renombre se inclinan por otros principios, algunos compuestos como: María, nueva Eva, o tal vez María, madre universal.

 

 



Temprado Ordíaz, Santiago, La Salle, Patrono universal de todos los Maestros y Educadores. Barcelona, 2012. La Salle se merece todas las flores del mundo, todos las melodías de las mejores orquestas, todos los poemas de los mejores poetas y todas las alabanzas y felicitaciones de todas las razas, de todos los pueblos  de todas las naciones, de todas las familias, de todas las escuelas y colegios, de todos los Maestros, de todos los Educadores y de todos los alumnos de los centros educativos. El mundo debería estar lleno de iglesias consagradas a La Salle,  lleno de escuelas, colegios  y universidades con su imagen, y las plazas de las ciudades  y pueblos llenas de monumentos erigidos en su nombre. En su honor y como tributo de admiración, agradecimiento y de amor debemos celebrar sus fiestas como nuestro líder  y modelo.  La primera, es su festividad como Santo, con la Fiesta Litúrgica, el 7 de abril, en que se celebra el aniversario de su muerte. La segunda, la Fiesta como Fundador y Patrón, que es la fiesta civil y social, que se celebra el 15 de mayo, aniversario de su proclamación como Patrón de Maestros, Maestras y Educadores. Y la tercera, la Fiesta de La Salle como Maestro y Educador, de la Comunidad educativa de cada centro, como el Día del Maestro de La Salle, que se celebra en la primera semana de febrero.

En el Día del Maestro hay que tributar a San Juan Bautista de La Salle  el homenaje que se merece por su Patrocinio  celestial y universal sobre todos los Maestros, Maestras y Educadores, como ha querido el Papa Pío XII  al proclamarle Patrón de todos los Maestros y Educadores.
 Hoy, como ayer, tu estrella, La Salle, y tus hijos se funden en un destello de luz sagrada que ilumina el camino que conduce a la felicidad de miles  y miles de Niños y Jóvenes que se educan en tus escuelas. Tu gloria es inmarcesible, tu corona no se desdora con el ocio de herrumbre, ni el laurel que cubre tus sienes, no se marchita con arruga del olvido.

El genio de La Salle, desarrolló innovaciones creadoras, con los Seminarios para la  Formación de los Maestros, las futuras Escuelas Normales y las Facultades de Pedagogía para la formación del Profesorado, con métodos eficaces y hoy día universales en la enseñanza, y múltiples centros de educación para atender todas las necesidades sociales. Por eso La Salle tiene vida centenaria y es todavía árbol frondoso, como santo, como sabio y como fundador audaz de futuro.

A semejanza de Jesús, Maestro de Maestros, Juan Bautista de La Salle, recibe  su inspiración, y fue también Maestro por excelencia y Formador de formadores. Todo en su conducta es ejemplo y enseñanza para quienes hemos decidido seguir sus huellas, seducidos por su carisma y su mística.                                                                                       

 

 



Temprado Ordíaz, Santiago.- Ser Hermano de La Salle. ¿Por qué no? Barcelona, 2013. Ser Hermano de La Salle, es una afirmación positiva, seguida de una pegunta dubitativa, que obliga a pensar ¿Por qué no?  Es una pregunta negativa que invita y exige una respuesta positiva, porque despejadas todas las dudas, no existe ningún motivo real, para no Ser Hermano de La Salle. Por el contrario, son muchas, las razones que me seducen y atraen a la Vocación de La Salle, en el Ministerio educativo, como la misión más importante, urgente, creativa, positiva, radical, noble  y gratificante de enseñar, educar y formar a la Infancia y a la Juventud.  Ser Hermano de La Salle, garantiza  una vida llena de alegría, gozo y felicidad, en medio de los Niños y de los Jóvenes, que son todo optimismo, ilusión, dinamismo y esperanza. Ser Hermano de La Salle, asegura una vida larga  y feliz, llena de satisfacción, sin demasiados problemas ni preocupaciones, al ver crecer, madurar y superarse a los Niños  y a los Jóvenes, que crearán un mundo nuevo en el futuro. Ser Hermano de La Salle,  es la Vocación más evangélica, que nos propone Jesús, con su amor a los niños: Dejad que los niños vengan a Mí, con sus enseñanzas y ejemplos de vida: Si no os hacéis como niños, como demostración del amor a Dios y al prójimo, porque todos somos Hermanos unos de otros.

Ser hermano hoy va muchos más allá de ser un especialista en didáctica, o de un gran especialista en un material curricular. Lo que la escuela, la sociedad  necesita son personas interiores, persones fraternas y acogedoras, personas alegres, comunicativas. Persones que saben ofrecer su vida a los niños y a los jóvenes, a los más necesitados, sin mirar el reloj. Personas que de su trabajo, de su misión y Ministerio educativo, hacen una ofrenda a Dios y  un servicio a la Infancia y la Juventud, a las familias  y a la Sociedad en general.

San Juan Bautista de La Salle, llama y seduce a muchos jóvenes a Ser Hermano de La Salle, por el talante de su vida, por su cautivadora personalidad,  y la importancia y trascendencia de su Obra, como la Opus Dei, para la salvación de los seres humanos, a través de la Escuela Cristiana, como agente de cambio en la sociedad, el mundo y la Humanidad, en el futuro. El ejemplo admirable de vida, de miles  y miles de Hermanos de La Salle, con Vocación de educador y de mártir, que consumieron su vida día a día entre niños y jóvenes en la escuela, atrae a muchos a seguir sus huellas y tomar el nombre glorioso, de Ser Hermano de La Salle. Porque Ser Hermano de La Salle, es un Gran Ideal Vida, es Hacer de un Sueño bello  y bueno, una Hermosa Realidad, con grandes metas, que están a nuestro alcance, en beneficio de la Humanidad.Vosotros, cuantos buscáis dar sentido a vuestra vida y cuantos sentís deseos de dejar rastro significativo de vuestro paso por este mundo, no lo dudéis, Ser Hermano de La Salle, es la oportunidad y la solución más acertada que podáis tomar, que la historia os lo reconocerá y los Niños y Jóvenes os glorificarán  y proclamarán, como estrellas que brillarán por toda la eternidad. Y es que vale la pena Ser Hermano de La Salle.     


 

Temprado Ordíaz, Santiago.- La Salle Defensor de los Derechos del Niño. Año lasaliano del Niño, 2002. Ed. La Salle Catalunya, 2002. 210 páginas. La Salle desarrolla la educación, fomenta la autoestima y defiende la dignidad y los Derechos del Niño: 1.- Derecho a la vida, a nacer, a ser atendido y cuidado en los primeros años de la existencia. 2.- Derecho a ser niño y a satisfacer sus necesidades de niño y a disponer de lo necesario para crecer y desarrollarse como niño. 3.- Derecho a ser querido y a recibir afecto, cariño, amor de sus padres, de sus educadores y de los mayores. 4.- Derecho a ser acogido en una escuela, a educarse, a formarse y a desarrollar al máximo sus posibilidades y sus capacidades. 5.- Derecho al interés superior del niño, porque es el más importante y el primero como dijo Jesús: Dejad que los niños vengan a mi y no se lo impidáis porque de ellos es el futuro (Mc 10, 14). 6.- Derecho al aprendizaje de habilidades para realizarse y poder trabajar, a la diversión, al juego, a tener amigos. 7.- Derecho a que se tenga en cuenta el punto de vista del niño, a opinar sobre sus necesidades, gustos, intereses, problemas, proyectos y aspiraciones. 8.- Derecho a integrarse y formar parte de una familia, de una sociedad y a la no discriminación. 9.- Derecho a tener una vida saludable y feliz. 10.- Derecho a la propia intimidad y a una vida y una muerte dignas.


Temprado Ordíaz, Santiago.- Elisa López López.- Ed. Romargraf, Barcelona 1995. 56 páginas. El recuerdo agradecido y la gratitud de La Salle a Elisa López que se nos fue inesperadamente, impulsó la idea de tributarle un último homenaje tras su partida. Nació en el pueblo de El Pedregal, uno de las cuatro comarcas del Señorío de Molina, pero su vida se desarrolló en Barcelona y concretamente en La Salle Bosanova, donde convivió con su tío el Hermano Restituto López López. Aquí conoció a quien sería su futuro esposo D. Francisco Escabias Guerrero, con quien se casó en la capilla del Colegio. En la torre San Salvador nacieron sus dos hijos: Francisco Javier y José Gabriel, alumnos de La Salle. Además de su familia natural, Elisa sentía el pálpito y experimentaba las vibraciones de otra familia más amplia, la Familia Lasaliana. Desde pequeña había vivido la vida gloriosa de su tío Restituto y de varios familiares relacionados con La Salle como su tío Benito y su primo Santiago y del mártir de Turón, Hermano Marciano José. La Misión Compartida ya fueron vividas por Elisa antes del Capítulo de 1967. Decía que una de las cosas que más agradezco a Dios es que me haya puesto en el camino de La Salle. Mi vocación es vivir entre los niños, querer, amar, servir, educar, alegrar, promocionar, ayudar a crecer, divertir, amar a los niños y a los jóvenes como La Salle. Elisa hablaba siempre bien de los Hermanos de La Salle, les quería, les admiraba por su labor educativa y porque habían dado su vida a Dios. Durante muchos años Elisa se responsabilizó del cuidado y arreglo de la Capilla de La Salle Bonanova y de adornarla para las fiestas y celebraciones, sobre todo de las Primeras Comuniones. Se cuidaba de todo con un cariño diaconal. Reposa en paz en el cementerio de la Casa San José de Cambrils.


 

Temprado Ordíaz, Santiago.- La Salle Aragón. Cien años de historia. Ed. La Salle Valencia Palma, 1904. 274 páginas. La Salle y Aragón, dos instituciones discontinuas en el tiempo, que a partir de 1904, se encuentran en unos puntos geográficos, en unos pueblos, en unas personas y en unos tiempos sincrónicos: Los centros educativos son en Teruel el Colegio San José, el Asilo La Salle, La Salle Monreal y La Salle Santa Bárbara de Ariño; en Zaragoza La Salle Montemolín, La Salle Torrero, La Salle Gran Vía, Colegio Mayor universitario La Salle , El Escolasticado universitario La Salle, La Salle Valdefierro, y en Huesca La Salle Guayente. A estos centros emblemáticos hay que añadir unos 261 pueblos cuya juventud ha sentido la inspiración de seguir a La Salle y conservan su gratitud y su protección.Y lo más valioso para La Salle han sido los más de 270 Hermanos aragoneses que se han asociado a su Misión educativa en las escuelas y centros educativos de todo el mundo, especialmente en los Distritos Hermanos de Catalunya, Valencia Palma y Bilbao.

 


Temprado Ordíaz, Antonio.- La Palabra según La Salle. Mística y empleo de la misma en cuento comunicación espiritual. Tesis doctoral. Pontificia Universidad Lateranense. Colección Sínite, nº 13. Instituto Pontificio San Pío X. Tejares. Salamanca 1977. 306 páginas. Por Palabra no solamente se entiende las palabras pronunciadas o escritas; es todo un conjunto de comunicaciones e intercambios, hechos, gestos, acciones, comportamientos, miradas, silencios incluso, la comunicación y el diálogo. Tras el estudio de las fuentes de la palabra en La Salle, se profundiza en el Hermano como Ministro de la Palabra, porque Dios le dice algo, le enseña, le promete, le bendice. Una espiritualidad de la Palabra como vida de oración para edificar, enseñar, corregir, hablar bien o bendecir. En última instancia, siguiendo el carisma lasaliano, viviendo en comunidad fraternal y dedicándose a iniciar vitalmente a los jóvenes en los bienes ofrecidos por Dios a los hombres, el Hermano trabaja para que llegue antes la hermandad universal que todos los hombres estamos llamados a formar, participando de la misma vida trinitaria.


Temprado Ordíaz, Santiago.- 90 años de historia de La Salle en Vielha, Valle de Arán.- Ed. Ajuntament de Vielha, 1990, 25 Páginas. La primera aproximación al pasado de los Hermanos en el Valle de Arán nos la proporcionan las instituciones aranesas que, reiteradamente solicitan el establecimiento de La Salle en el Valle. Cuando en 1951 –Año del Tricentenario de La Salle- se buscaba un marco ideal para filmar una película sobre La Salle, el descubrimiento fue el Valle de Arán, en Tredós, Cap d'Aran. El 12 de noviembre 1903, llegaron los primeros Hermanos de La Salle a Vielha, y se instalaron en la Casa Es de Giles, cedida para escuela por la Señora Abadía. Los anales citan al H. Leandris y a Monseñor Laguardia, obispo de la Seo, como los artífices del proyecto. El H. Jeremías Cipriano fue el primer Director y el H. Itamar de Jesús su adjunto. Durante 33 años interrumpidos enseñaron francés, y las materias instrumentales, cursos de comercio, con notable éxito y aprovechamiento por parte de los alumnos. Así superaron la Guerra Europea, pero no la Guerra Civil, que les obligó a emigrar y cerrar la escuela. Tras 12 años de ausencia y largas e intensas gestiones del Arcipreste Mosén Birbe, el 10 de enero de 1951 volvieron los Hermanos y se instalaron en el Coto Marzo o Ço de Mariano, con el Hno. Angel Redón, como director y los Hermanos Adriano y Antonio. El relevo vino con el H. Damián y al año siguiente con el H. Adriano, y después con el H. Santiago, y el H. Ricardo Masferrer, con quienes tuvieron lugar las famosas Colonias de Bonanova con los Hnos. Arnau, Escayola, Clemente y otros. Productora de Fuerzas Motrices, manifestó al Sr. Juan March, la necesidad que tenía el Valle de un Centro educativo más amplio y más moderno, de acuerdo con el progreso que había traído la construcción de las Centrales y el desarrollo turístico. Se creó una Fundación, promovida por D. Ramón Nou Molins y apoyada por el Sr. Juan March, Colom y Calbetó, que compró el terreno en la propiedad de Ço de Sancho de Betrén y el Sr. Tomás Tremosa, de Copisa, construyó el elegante, funcional y amplio Colegio Juan March, con las aportaciones de 600 vecinos de todo el Valle. El primer Director fue le H. Tomás Cabello, le siguió el H. Jame Mas. El que elevó el Colego a un prestigioso nivel con el Bachillerato completo, la Formación Profesional y la Esuela de Esquí, fue el H. Jorge F. Alós, con los Hnos. Segura, Santiago, Francisco, Lorenzo, Antonio, Esteban, etc. El Equipo Nacional de Esquí, por mediación de Francisco Fernández Ochoa, consiguió el 13 de febrero de 1972, la Medalla de Oro en los Campeonatos Internacionales de Invierno, en Saporo, Japón. En 1973 se inician progresivamente las programaciones de Aranés, en el currículo escolar, por D. Federico Vergès i Bartau. En 1976 es nombrado director el H. Jaime Hilario, que realizó muchas mejoras tanto en el internado como en la enseñanza. En Julio de 1982 es nombrado director el H. Santiago Temprado, que cercó el recinto, acondicionó las pistas deportivas y mejoró el material audiovisual. El 15 de septiembre de 1982, S.M el Rey Juan Carlos I, repartió en el Salón del Trono del Palacio de Oriente, el Trofeo Príncipe de Asturias al Colegio Juan March. Al acto estuvieron invitados D. José Mª Llinás i Gualdo, Presidente de la Fundación, y los Hnos. Jaime y Santiago. Tras largas negociaciones el Presidente del Patronato llegó a un Pacto con los Servicios Territoriales de Educación de Lleida para ir traspasando progresivamente las competencias educativas a la Generalitat. En aquel momento, era necesario, una vuelta a las primera intenciones, de crear un centro educativo en el Valle, para todos los araneses, dando toda clase de facilidades a los más necesitados, y en igualdad de oportunidades para todos, como signo de solidaridad entre todas las familias. Era necesario instaurar una educación aranesa proyectada al futuro, mirando no tanto al pasado, como al porvenir.








Temprado Ordíaz, Santiago.- El Ministerio educativo. Barcelona 2013. El teólogo Juan Bautista de La Salle, ha desarrollado la Teología del Ministerio educativo, en las 16 Meditaciones 193 a 208, para educadores, inspirándose en  san Pablo,  que en la  Primera Carta a los Corintios, capítulo 12, dice: Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. Y hay diversidad de Ministerios, pero el Señor es el mismo.  Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo.  Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho de todos (1 Cor 12). Ya los cristianos de Éfeso, les dice: Y, Él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y  a otros maestros o doctores (Ef 4:11). El Ministerio educativo, tanto para Juan Bautista de La Salle, como para San Pablo, es un ministerio equiparable al Ministerio apostólico que dio Jesucristo a sus discípulos después de haber recibido al Espíritu Santo, el día de  Pentecostés; y es equiparable al Ministerio sacerdotal, que otorga la Iglesias a los que han recibo el sacramento del Orden, desde las órdenes menores hasta el subdiaconado, el diaconado  y el presbiterado. El Ministro educador, es imagen de Cristo, como alter Christus y el Ministerio de Cristo, es imagen  y modelo del Ministerio educativo, como demuestran muchas palabras de Jesús. En efecto, Cristo se identifica con aquellos a quienes dio el nombre de Apóstoles (Lc 6,13). Como mi Padre me envió, así os envío yo os envío a vosotros  (Jn 20,21): id, y predicad el evangelio a todo el mundo (Mt 28, 19). El que os recibe, me recibe a mí  (Mc 10,40). El que os oye, me oye a mí  (Lc 10,16). Si me persiguieron a mí, también a vosotros os perseguirán (Jn 15,20)  Y así se entendían a sí mismos los Apóstoles: somos embajadores de Cristo: es como si Dios hablara por medio de nosotros (2 Cor 5,20)  
  Todo esto lo aplica Juan Bautista de La Salle al Ministro educador, cuando nos dice: En el Ministerio educativo que tenéis, sois embajadores y  Ministros de Jesucristo; por consiguiente, tenéis que desempeñarlo como representantes suyos. Jesucristo mismo es quien desea que los niños os miren como le mirarían a Él; y que reciban vuestras instrucciones, como si Él en persona se las diera, persuadidos de que la verdad de Jesucristo habla por vuestra boca, que sólo en su nombre los enseñáis, que Él es quien os da autoridad sobre ellos  y obra en vosotros y por vosotros, mediante la virtud de Jesucristo. Todo lo que Jesucristo dice a sus Apóstoles, a vosotros os lo dice también, para significaros, que todo el fruto  que podéis obtener mediante vuestro Ministerio educativo, en quienes os están confiados, sólo será verdadero  y eficaz, en la proporción en que Jesucristo lo bendiga  y vosotros moréis en Él (Med. 195). 

Y para terminar, La Salle añade: Os debéis considerar muy honrados por la Iglesia, ya que os destina a un Ministerio educativo tan importante y excelente,  y os elige para transmitir a los niños el conocimiento de nuestra religión  y el Espíritu del cristianismo. Pedid a Dios que os haga merecedores de ejercer tal Ministerio educativo de manera digna de Él. Muchos Obispos de la Iglesia primitiva y santos, tan importantes y eminentes, como San Cirilo de Jerusalén, San Agustín, San Jerónimo y Gerson el gran Canciller de la Universidad de París, consideraban más honroso catequizar a un párvulo, que ser preceptores de algún emperador ilustre, y  estimaron tanto este Ministerio educativo, que lo ejercieron por sí mismos (Med 199).








Temprado Ordíaz, Santiago.- Las Vocaciones. Barcelona 2014. Vocación es una palabra asombrosa. Suena a algo divino y huele a destino; es lo que sentimos que no podemos evitar de hacer. La vocación es la inclinación a cualquier estado, carrera o profesión. Para los religiosos, es la inspiración con que Dios llama a alguien, a algún estado. Por eso el concepto también se utiliza como sinónimo de llamamiento o convocación de Dios. En el Antiguo Testamento, Dios, llamó y eligió a sus Profetas y Patriarcas. Jesucristo, en el Nuevo Testamento, llamó y eligió a sus Apóstoles, con el Ven y sígueme (Lc 5, 1-11), pues, como Él mismo dice: Multi sunt vocati, pauci vero electi (Mt 22:14), Muchos son los llamados y pocos los elegidos. ¿Cómo y por qué caminos llega el hombre a ser lo que es? ¿Se trata de su vocación o de su destino? ¿Se trata de su propio proyecto o es proyectado por otros?
La idea de ser llamado por Dios para cumplir una determinada misión, alude a un sujeto que es elegido y por esta elección estará destinado a una obra que le ha sido asignada. Así, se plantea el supuesto de que la vocación está ahí, escondida, oculta en el ser.
La vocación, supone alguien que llama  y  un llamado, a cumplir una necesidad, pero la vocación no es el cumplimiento; el cumplimiento es la profesión. La vocación es un impulso, una urgencia, una necesidad insatisfecha. La vida es un Don, un conjunto de talentos que hemos recibido de Dios, para que los multipliquemos en su servicio y gloria de su nombre  y en provecho de los demás.  La vida es como unos juegos olímpicos en los cuales manifestamos los dones que tenemos, que nos hacen ser únicos e irrepetibles. La vida es un campo que debemos cultivar para producir mucho fruto, para esta vida y la vida eterna. La vida es un tesoro escondido que debemos descubrir  y en el cual debemos invertir toda nuestra energía en encontrarlo y disfrutarlo, pues Dios quiere que seamos felices y disfrutemos de todo lo que ha creado. 
Hemos recibido el don de la vida. Don por el cual, gracias a Dios, vivimos y existimos. Don, también, que aprovechamos muchas veces, para negárselo a otros. El egoísmo del hombre ha hecho que se apropie del don de la vida para sí, negándoselo a otros. La vida es un regalo que se regala, es un don, que se da, como dádiva y donación. Saborea tu vida al máximo en Dios. Sólo tenemos una vida y nosotros somos los encargados de hacerla maravillosa.
Dios nos ha creado a imagen y semejanza. En esto se basa nuestra dignidad: en ser hijos de Dios. Yo soy bueno y valioso, no porque los demás lo dicen, sino porque Dios me ha creado.
Dios nos ha creado únicos e irrepetibles, capaces de dejar huella en el mundo. No somos fruto de la suerte o la casualidad.
Yo soy el milagro de existir, el instinto de buscar, la fortuna de encontrar, el gusto de conocer, la ilusión de vislumbrar, el placer de coincidir, el temor a reincidir, el orgullo de gustar, el gozo de amar, la felicidad de ser amado por Dos, el Ser supremo.
La huella que yo deba dejar en el mundo es personal, nadie hará lo que yo tengo que hacer.




 

 

 







Temprado Ordíaz, Santiago.- Los Templarios. Barcelona 2014. El hecho de poder hacer una reflexión acerca de los acontecimientos relevantes para la Historia nos lleva a hacer una interpretación de lo acontecido, para dar cohesión y significado a los hechos históricos con un aprendizaje al respecto, sea objetivo, o subjetivo, según dice la filosofía de la Historia. Intentar hacer una enumeración de los acontecimientos que cambiaron la historia es una tarea complicada y difícil. Entre otras razones porque un acontecimiento histórico es, por definición, cualquier suceso que hace variar el curso de la historia y todos estos sucesos, en mayor o menor medida, han sido influyentes, únicos y necesarios para llegar a conformar el mundo en el que hoy vivimos. Podemos mencionar algunos como: El nacimiento de Cristo, el Concilio de Nicea, que reunió Constantino I, a 318 obispos en la primera conferencia mundial de la Iglesia. La Peste Negra que hizo desaparecer a la mitad de la población, unos 75 millones de personas. La promoción del Ministerio educativo de los laicos, de la Infancia y de la Juventud, en la Escuela, por Juan Bautista de La Salle en el siglo XVII. Las leyes de la herencia por Mendel. La teoría de la evolución de las especies por Darwin. La llegada del hombre a la Luna. La proclamación de los Derechos Humanos y del Niño por la Asamblea General de las naciones unidas en 1948. El Concilio Vaticano II, convocado por Juan XXIII. El descubrimiento de la Penicilina por Fleming. La elección del Papa Francisco, jesuita. La Informática y los medios de comunicación y de transporte y el Turismo, etc.etc. Pero aquí queremos destacar dos hechos históricos relacionados entre sí, que cambiaron el mundo: Los Templarios y el descubrimiento del Nuevo Mundo por Colón. El hecho de poder hacer una reflexión acerca de los acontecimientos relevantes para la Historia nos lleva a hacer una interpretación de lo acontecido, para dar cohesión y significado a los hechos históricos con un aprendizaje al respecto, sea objetivo, o subjetivo, según dice la filosofía de la Historia. En el año 1118, el caballero francés, llamado Hugo de Payens y el caballero flamenco Godofredo de Saint-Adhemar, decidieron impulsar la fundación de una orden monástica, cuya finalidad era la la custodia de los Peregrinos y a la guarda de los peligrosos caminos que conducían a los lugares de Peregrinación. La denominaron Orden de los Pobres Soldados de Cristo. Este sentimiento religioso, se une al ideal de la Caballería: de defensa de los más desfavorecidos y lucha por nobles causas. La Iglesia, introduce conceptos como: La paz de Dios, La tregua de Dios e iluminados como Pedro el Ermitaño, predican y encandilan a las muchedumbres con la Recuperación de los Santos Lugares. Las peregrinaciones a Roma, empiezan a ser sustituidas por las peregrinaciones a Jerusalén y Santiago de Compostela. La Orden del Temple: Precursora de un orden mundial sin estados ni fronteras. La Orden del Temple, hoy día, sería considerada una Empresa Multinacional Modelo, con una ética y valores sociales inigualables. A lo largo de más de 200 años de existencia, los Templarios demostraron de mil maneras diversas, su modo de vivir y de servir a la sociedad en la cual estaban inmersos. Realizaron grandes proyectos, consiguieron transmitir la cultura de las civilizaciones antiguas, llevar a cabo empresas gigantescas, como el descubrimiento y colonización del Nuevo Mundo, elevar grandes construcciones, templos, monasterios, catedrales y castillos, por donde pasaban. Eran gente especial. Formaban una sociedad soñadora, que se estrellaba constantemente entre la utopía y la realidad, pero no sólo por la miseria de la realidad, sino también por la grandeza de la utopía. Y como en la naturaleza, los árboles no dejan ver el bosque, los árboles de la mediocridad, de la envidia y de la estupidez, impiden contemplar el bosque de la bondad, de la esperanza y de la grandeza del Temple. Por eso los barrieron del mapa y los redujeron al recinto de sus conventos, y los despojaron de todos sus bienes y de todos sus proyectos. Y ellos resignados, fueron cabizbajos hacia el sol poniente del exterminio. Pero alguien, como el Ave Féñix, salió de sus cenizas y emprendió un nuevo vuelo, por otras rutas, con otro destino, pero con el mismo sentir y la fuerza de la sangre del corazón. Y fue siempre su lema el mismo: Ora et labora. Ama a Dios y al prójimo como a ti mismo. La Orden del Temple, se adelanto 800 años, a la mentalidad de sus coetáneos. En todas sus empresas y aventuras los monjes Templarios, intuyeron la necesidad de crear una fuerza superestatal, como la ONU, sobre todos los reinos del mundo, como garantes de la seguridad, de la cultura y de la paz en la sociedad. Y este fue el gran proyecto del Temple. Su pecado, fue centrarse en búsqueda de la perfección, y olvidarse, de que la envidia y codicia que generaban sus éxitos, iba ser la causa de su destrucción. La Orden estaba preparada para alcanzar grandes metas, pero no había previsto recursos para la lucha contra la bajeza moral de los humanos.




 

Temprado Ordíaz, Santiago.- Escuela Cristiana, Barcelona 2014. Juan Bautista de La Salle es el Pedagogo de la Escuela, es el creador de una nueva escuela, la Escuela Cristiana, que nace y se hace cada día como las flores de un rosal que florece cada primavera, con rosas frescas, nuevas, bellas y llenas de color y de perfume. Lo que La Salle no dice de la Escuela, aunque lo sugiere, es tan importante como lo que dice. Pensar en grande sobre la Escuela, y actuar en pequeño, es el lema de Juan Bautista de La Salle, que sabe que las grandes innovaciones han de realizare imperceptiblemente, sin que casi se noten, como hizo Dios en la creación. Dios, tras crear el universo, plantó en la tierra un jardín, en el cual colocó a Adán y Eva para que lo cultivaran, vivieran, crecieran, se multiplicaran y se realizaran como personas hechas a su imagen y semejanza. La Salle quiso hacer algo semejante con la Obra de la educación de los niños, que Dios le encomendaba. Los niños son el campo del cual Dios es el agricultor. Y el maestro es invitado por el Señor de la viña y de la mies a trabajar en su campo, a colaborar con el arado en la cosecha del dueño: Convenceos bien, de que vosotros plantáis y regáis a las jóvenes plantas de los niños, nos dice el Fundador a los educadores en la Meditación 196, porque La Escuela Cristiana es un campo y un jardín florido, cuyas rosas y claveles son las niñas y los niños, que con su alegre sonrisa, pintan de bellos colores todos los locales y perfuman todo el ambiente escolar con su fragancia singular y su vitalidad. La Salle da una gran importancia a la Escuela como órgano de transformación de los seres humanos y como agente de cambio personal y social. La Salle crea una escuela vivero, llena de vida, donde florecen las flores perfumadas y llenas de ternura de los niños y los jóvenes, donde disfrutan y son felices aprendiendo y descubriendo lo que pueden llegar a ser. La educación a través de la escuela es una prioridad de La Salle, y lo ha de ser para la sociedad, y para todos los gobiernos y naciones. Juan Bautista de La Salle es el creador de la Escuela Cristiana, como la Obra de Dios (Ecl 7, 14) y el fundador de los Hermanos de las Escuelas Cristianas



 

 

 

 

 


 

Temprado Ordíaz, Santiago.- La Presencia, Tesis doctoral de Juan Bautista de La Salle. Barcelona 2015. Juan Bautista de La Salle es un auténtico titán gigantesco de la santidad, de la Teología, de la Educación y de la Escuela, como autor de numerosas obras escritas y realizador de grandes e innovadores proyectos educativos, con creatividad   y excelencia, como los Seminarios para la Formación de los Maestros y la Evangelización a través de la enseñanza del Catecismo en la Escuela, para lo cual compuso cinco Catecismo graduados para los distintos niveles educativos de la Infancia y de la Juventud. Y es que Juan Bautista de La Salle tiene genes de de innovador, de apertura, de alegría, de civismo, de tolerancia,  de amor y un talento de líder indiscutible como fundador. Tenemos como Fundador, un gran Santo y un eminente Doctor en Teología. Pocas Instituciones pueden gloriarse de tener como Fundador una personalidad tan importante y de tanto prestigio. Además Juan Bautista de La Salle fue un gran escritor y nos ha dejado en sus Obras completas, más de 24 libros divididos en dos categorías. Libros teológicos y espirituales  y libros escolares, con  un total de cerca de 2.000 páginas de tamaño folio.
Juan Bautista de La Salle, por inspiración de Dios mostró estar en disposición de asumir algunos retos planteados por el Concilio de Trento. Así lo evidencian tanto sus palabras y gestos, como las declaraciones de sus escritos. Estos cambios son enormes  y podrían agruparse en tres niveles: El primero es promocionar el laicado, tanto para la educación, como para  la evangelización y enseñanza del Catecismo en las Escuelas, como propuso san Carlos Borromeo, porque los niños pobres no iban a la Iglesia ni entendían los sermones que se hacían en latín. Esta promoción del laicado implica dignificar al Maestro con el sacerdocio común del Bautismo, elevándolo a la categoría de Ministerio educativo y haciendo de los Maestros auténticos Ministros de la educación y salvación de la Infancia y de la Juventud en la Escuela Cristiana (Med 193 a 208).
Lo segundo es la proclamación de la libertad de la Escuela y de la Educación gratuita para todos, en contra de la tradición existente con las Escuelas de los Maestros Calígrafos  y de otras Escuelas.
Lo tercero un cambio en la Organización de la Escuela, con una distribución de los alumnos por grupos  y secciones, con los líderes educativos del Inspector y el Formador, dándole un estilo evangélico y cristiano, asegurando la Presencia del Maestro, como garantía del orden y del aprendizaje a vivir bien, para llegar a ser buenos ciudadanos y buenos cristianos.
Lo cuarto   la innovación de Métodos nuevos y dinámicos, con Didácticas para cada materia de enseñanza, con la participación de los alumnos en la marcha de la escuela, con 14 oficios  y la atención personalizada a cada alumno, con los Registros o protocolos y las promociones de una lección a otra.
El quinto es la formación de un equipo o comunidad educativa, para asegurar la continuidad de la escuela, mediante la participación de todos los educadores, de las familias  y del personal colaborador.
El sexto es educar con espíritu positivo, pensando en los talentos personales de cada niño, en vez de sus limitaciones o defectos, dando seguridad para que cada uno consiga triunfar en la vida, si cambia  sus hábitos   y la incertidumbre o falta de fe, en sus habilidades, sus destrezas, sus fortalezas y cómo hacer uso de ellas. 
El séptimo es creer en la Escuela  y en la Educación, creer en el verdadero Maestro, que da oportunidades al talento que hay encerrado en cada niño, pues así le darás oportunidades de llegar a ser todo lo pueda y quiera ser.
El octavo es creer en la creatividad en la escuela que genera el cambio y es agente de cambio de  las personas y de la sociedad, pues todo cambia, menos el cambio, que permanece  generando el crecimiento y el progreso. 
Fruto de estas continuas oraciones en la Presencia de Dios  y de unas reflexiones moderadas y profundas, Juan Bautista de La Salle desarrolla una Teología totalmente trinitaria, que ha dado lugar a una espiritualidad trinitaria, pues Dios es espíritu puro (DC 2, 3). El Padre crea  y está Presente con su espíritu en todo lo creado; el Hijo como Dios, es espíritu y como hombre está encarnado y tiene el espíritu divino; el  Espíritu Santo es el espíritu por excelencia. La Trinidad nos da el espíritu de Fe, el espíritu de Esperanza y el espíritu de Amor, que La Salle lo tradujo en Espíritu de Fe, Espíritu de Entusiasmo o celo y Espíritu de Comunidad o equipo.   




 

Temprado Ordíaz, Santiago.- La Espiritualidad de La Salle y de Moët. Barcelona, 2016. Juan Bautista de La Salle y de Moët, vivió desde su más tierna infancia la espiritualidad, que le inculcaron su fervorosa madre Nicole de Moët, y su abuelo Materno Juan de Moët, que le llevaban a la iglesia y rezaban con él. Del apellido de Moët, hemos recuperado una firma de su madre Nicole de Moët, cuando firmó la herencia de los territorios de los viñedos de la Champagne. La evolución humana nos está llevando cada vez más hacia la integración de valores humanistas y espirituales. El Doctor en Teología Juan Bautista de La Salle y de Moët, ya hace tiempo que ha creado su escuela de Espiritualidad. Escribe su espiritualidad desde un enfoque nuevo, fresco y vivo. Con una concepción de lo evolutivo y lo humano a la altura del pensamiento científico actual. Pero a la vez es capaz de conectar con la tradición e interpretarla de manera que encaja con la esencia del mensaje evangélico y religioso de todos los tiempos. Su libro Método de Oración Mental y contemplación, es fácil de leer. Invita a realizar ejercicios de contemplación sencillos. Su espiritualidad no consiste en saber, sino es percibir el silencio, para descubrirse en Dios. Con Juan Bautista de La Salle, ha llegado la hora de los laicos, de la vocación de los laicos a la santidad. Se adelantó 300 años al Concilio Vaticano II, defendiendo y dignificando la Vocación de Hermanos Maestros Educadores laicos, investidos del Ministerio educativo de la Infancia y de la Juventud en la Escuela Cristiana. Preguntarnos por la vida espiritual es, por supuesto, preguntarnos por el cultivo del silencio, meditación, contemplación pero igualmente por la vida social y cívica, por el compromiso sociopolítico, por el uso del dinero y del tiempo, por la seriedad y honradez en el trabajo. La Salle nos dice; No hagáis diferencia entre los deberes de vuestro estado y vuestra santificación o perfección (CT 14, 4). La espiritualidad es patrimonio de todos los seres humanos. Es también una realidad comunitaria, es como la conciencia y la motivación de un grupo, de un pueblo. Cada comunidad tiene su cultura y cada cultura tiene su espiritualidad. Por tanto, lo espiritual es una dimensión del ser humano individual y socialmente considerado. Tiene su autonomía pero una autonomía relativa que necesita ser sustentada por condiciones no espirituales, en las que debe encarnarse y expresarse y a las que ilumina y transforma. La espiritualidad debe enmarcarse en perspectivas estructurales más o menos dialécticamente. Mi espiritualidad está inspirada en Juan Bautista de La Salle. El ejercicio diario de la oración y la práctica frecuente de la Presencia de Dios, que me enseñó el Fundador, me hacen participar un poco de su Espiritualidad trinitaria, Dios, ser absoluto y causa primera. Logos, o razón universal. Anima Mundi, alma universal emanada de Dios que anima y gobierna el mundo visible. Yo me permito agradecer y bendecir cada situación de mi vida, cada persona, cada dolor, enfermedad, discapacidad, achaques, que hacen crecer mi nivel de conciencia y de evolución espiritual.   




 

Temprado Ordíaz, Santiago.-La Interioridad. Barcelona, 2016. El ser humano está compuesto de alma y cuerpo y vive, a la vez, una Interioridad y una Exterioridad en perfecta armonía, de una manera integral. Nuestro cerebro produce impulsos eléctricos, que viajan a través de nuestras neuronas. Estos impulsos eléctricos producen ritmos que son conocidos como ondas cerebrales. Los impulsos eléctricos son información que viaja de neurona a neurona haciendo uso de cientos de miles de ellas para lograr transportarse y ejecutar una función determinada.
Sabemos que los diferentes patrones de ondas cerebrales se relacionan con diferentes estados de consciencia, tales como concentración intensa, estado de alerta, despierto, sueño profundo, sueños vívidos, somnolencia, relajación, hipnosis, estados alterados de conciencia, etc.
Existen cuatro tipos principales de ondas cerebrales: alfa, beta, theta y delta, con mayor o menor actividad.
Alfa representa un estado de escasa actividad cerebral y relajación. Estas ondas son más lentas y de mayor amplitud, a través de los sentidos interiores de intuición, creatividad, emotividad, sentimientos, autoestima, transcendencia.

Beta se producen cuando el cerebro está despierto e implicado en actividades mentales. Son ondas amplias y las de mayor velocidad de transmisión, a través de los cinco sentidos corporales.
Podemos decir que todos tenemos una dimensión interior  y una dimensión exterior. Nuestro cuerpo, nos da una dimensión de Exterioridad. Pero no todo acaba ahí. Hay algo más profundo y más íntimo  a nosotros mismos. Es lo profundo del ser, es nuestra interioridad.
¿Cómo puedo buscar esa interioridad? 1º.- En el silencio. Estamos tan acostumbrados al ruido que perdemos de vista la importancia del silencio, y más aún cuando hablamos no sólo de un silencio exterior sino también interior. En el silencio interior encontramos paz y es el lugar en el que nos encontramos con nosotros mismos. 2º.- En la Oración, la Meditación, la Contemplación.
Juan Bautista de La Salle propone una Pedagogía de la Interioridad, pues quiere que todos los niños practiquen el silencio y aprendan a rezar y adquieran la Interioridad, como expresión de su vida interior, que les une íntimamente a Jesucristo y a Dios Padre.
El Doctor Juan Bautista de La Salle y de Moët, escribió mucho sobre la Interioridad, como fruto de su vida interior  y de su oración frecuente y prolongada, a lo largo del día y durante muchas noches. Prácticamente, todas su obras escritas hablan, más o menos, de la Interioridad  como consecuencia de la Oración.

Sobre todo en los Catecismos, hace un estudio de la Interioridad y de la Oración de manera escalonada, variada  y didáctica. Sus escritos son todo un Tratado de Interioridad de más de 250 páginas, de gran valor y actualidad.



 

 


Temprado Ordíaz, Santiago.- El Niño, según el Doctor de La Salle  y de Moët.- Barcelona, 2016. El primer contacto que tuvo de La Salle y de Moët con la educación, fue con la niñas, del colegio de las Hermanas del Niño Jesús, que recibió como testamentario de su amigo Nicolás Roland y para quienes consiguió del Rey. Letras Patentes para abrir escuelas  y enseñar en toda Francia.
Luego por iniciativa de Maillefer y Nyel, se dedicaría exclusivamente a crear escuelas y enseñar a niños pobres, creando en vida, unas 40 escuelas y formando a unos 200 Maestros.
Juan Bautista de La Salle y de Moët, fue un niño ejemplar en su numerosa familia y como estudiante aprovechado, a lo largo de su carrera sacerdotal. Siempre conservó en su interior las cualidades propias del Niño que fue: inocencia, candor, sonrisa, compasión, bondad y generosidad  que guardaba en su interior haciéndole  merecedor del aprecio de Jesucristo que nos dice en sus Evangelios: Dejad que los niños vengan a mí y no se lo impidáis porque de ellos es el futuro  (Mt 19, 14).
Siempre que de La Salle y de Moët, se encontraba con algún Niño, sentía hacia él una simpatía especial, como si se encontrara con el Niño Jesús a quien amaba tiernamente y por quien tenía una predilección especial, como el ser humano perfecto, nuestro modelo  y ejemplar a quien debemos imitar, amar conocer   y servir
Juan Bautista de La Salle y de Moët, fue un niño ejemplar en su numerosa familia y como estudiante aprovechado, a lo largo de su carrera sacerdotal. Siempre conservó en su interior las cualidades propias del Niño que fue: inocencia, candor, sonrisa, compasión, bondad y generosidad  que guardaba en su interior haciéndole  merecedor del aprecio de Jesucristo.
Juan Bautista de La Salle y de Moët,  emerge en el país de las luces y de la ilustración, en la modernidad y en el siglo del racionalismo, en un ambiente social de aventuras universales con los constantes viajes transoceánicos y los descubrimientos geográficos del Nuevo Mundo, el comercio con las nuevas rutas comerciales por tierra y mar; las exploraciones astronómicas de Copérnico y Galileo; el Método experimental de la naturaleza de Bacon; el Método filosófico de la duda metódica de Descartes; la reforma de la Iglesia por Lutero y la contrarreforma del Concilio de Trento.
La última fortaleza que se resistía al cambio era la educación. Y en este ambiente aventurero, en este escenario de Odiseas, La Salle emprende una nueva Odisea, la Odisea del Niño, la Odisea de la defensa de la dignidad y de los Derechos del Niño, por medio de la educación.
A La Salle no le preocupan ni los astros del firmamento, ni los océanos de ultramar, ni las rutas comerciales de mercaderes, ni los conflictos entre las naciones, ni las divisiones en la iglesia, ni los métodos científicos. A La Salle le interesa y le preocupa el Niño: sus carencias y sus problemas, su ignorancia, su exclusión, su explotación, su esclavitud, el abandono y el olvido por parte de la sociedad.
La Salle no es un teórico de los Derechos del niño, pero sí un defensor y divulgador de los Derechos del niño. La Salle puso en práctica los Derechos del niño con la creación de escuelas donde se respetaban y se ponían en práctica los derechos del niño. Para La Salle lo importante es educar, formar y comprometerse en la defensa y el cumplimiento de los derechos y de los deberes humanos, pues son las dos caras de una misma moneda.

 




 

Temprado Ordíaz, Santiago.- La Vocación de Hermano. Barcelona, 2016. Juan Bautista de La Salle y de Moët, atento, en primer lugar a las necesidades educativas de los pobres, que aspiran a tomar conciencia de su dignidad humana y de hijos de Dios, pretende hacerlas reconocer y defender en todo el mundo, con el Instituto de Hermanos de las Escuelas Cristianas, que crea, renueva y diversifica sus obras según las necesidades de la Infancia y de la Juventud (RC 11). Como Embajadores y Ministros de Jesucristo, los Hermanos participan en el Ministerio educativo de la Iglesia, consagrando su vida a Dios en la educación, enseñanza y evangelización de los Niños y Jóvenes en sus escuelas (Med 195, 2). Como Jesús, La Salle movido por la Misericordia divina, abandonó todo y optó por la educación de los Niños y Jóvenes para los que creó Escuelas Cristianas y formó a los Maestros en sus Seminarios. La Salle descubre la Vocación de Hermano como respuesta a los planes y designios de Dios que tiene Misericordia de las necesidades educativas de los Niños y Jóvenes, que necesitan Maestros y Escuelas, sobre todo para los pobres, abandonados a su suerte en las calles y plazas, excluidos y marginados de la sociedad, porque sus padres andan preocupados por sus negocios temporales y viven en solicitud constante por ganar el indispensable sustento (RC 1, 6;Med 193, 2). La Vocación de Hermano es Misericordiosa. El Hermano se compadece, como La Salle y como Jesús, de los que soportan las miserias humanas, la pobreza, las injusticias, las enfermedades, y sobre todo, se compadece de los Niños y Jóvenes, que padecen de la ignorancia, la marginación, la explotación, la exclusión, la violación de sus Derechos. El Hermano vive y practica las Obras de Misericordia espirituales y corporales, en la escuela y enseña con sus ejemplos y consejos, a que las practiquen con los demás, en el ahora presente y en el futuro, familiar y profesional. Con la educación en sus escuelas, La Salle, practicaba todas las Obras de Misericordia, pues enseñaba a satisfacer todas las necesidades y solucionar todos sus problemas de los Niños y Jóvenes, en el presente y en el futuro. Pero sobre todo practicó las obras de misericordia espirituales de enseñar al que no sabe, dar buen consejo al que lo ha de menester y corregir al que yerra. Dios que llamó a San Juan Bautista de La Salle y de Moët, a realizar su Obra de salvación por la educación, ha llamado durante más de trescientos cincuenta años, a muchos jóvenes a ser Hermano, y sigue llamando, en la historia real y para este mundo concreto en que vivimos. Dios y La Salle siguen buscando jóvenes equilibrados con capacidad de vincularse a Cristo y a los jóvenes, para siempre, desde un conocimiento de la propia persona, con una experiencia religiosa y una vida interior que facilite la oración. Jóvenes con una sintonía con la Iglesia de Jesús desde una mirada realista y con capacidad de comprometerse en la misión evangelizadora, compasivos, con sensibilidad evangélica hacia el dolor de los otros, especialmente de los más pobres y necesitados. ¿Por qué no escuchar esta llamada y seguirla haciéndose Hermano de La Salle? Todos hemos nacido con un propósito en la vida y Dios quiere para cada uno de nosotros lo mejor y lo que más nos conviene. Y con la vida, nos ha dado un Don, unos talentos, para que los desarrollemos en nuestro propio provecho y servicio de los demás. Este Don es la vocación, a que nos llama.   




 

Temprado Ordíaz, Santiago.- El Humanismo del Doctor. De La Salle y Moët .- Barcelona 2016. La escuela de Atenas es una de las pinturas más famosas del artista Rafael Sanzio, en la que aparecen los filósofos grecorromanos dialogando sobre la importancia de la educación en la sociedad. De La Salle y de Moët, aplicó el Humanismo cristiano de la Escuela de Atenas en su Escuela Cristiana.


 El concepto de humanismo se basa en la integración de los valores humanos. A su vez, puede hacer referencia a un movimiento renacentista, a través del cual se propuso retornar a la cultura grecolatina para restaurar los valores humanos. El Doctor Juan Bautista de La Salle y de Moët, conoció  y vivió el Humanismo en Francia con  Francisco Rabelais y Miguel de Montaigne, y través de ellos, conoció el Humanismo de Italia de Dante y Petrarca, y de España con Luis Vives. 
Como primera tentativa coherente de elaborar una concepción del mundo cuyo centro fuera el hombre mismo, el humanismo puede considerarse el origen de todo el pensamiento moderno.
Es creciente el interés de las instituciones educativas  por contribuir a la formación de ciudadanos verdaderamente humanos para sí y para la sociedad, que les permita no solamente convivir en el mundo actual, sino además comprometerse con su transformación a partir de su crecimiento como seres más capaces e integrales.


El Doctor  de La Salle y de Moët, era un humanista, pues poseía una cultura grecolatina, dominaba perfectamente el latín, y además había estudiado griego, y la Física y Metafísica de los clásicos grecolatinos, estudió la enseñanza en diversas escuelas y recuperó el verdadero sentido de la σχολή, skholḗ, como ocio, tiempo libre, diversión, juego, escuela, y el Método socrático de la Mayeútica, que aplicó a sus escuelas, y con la educación difundió los valores humanos. La Salle como humanista, pues toda su persona desprendía humanismo, sus palabras, sus conducta y sus acciones manifestaban humanismo. Además sus numerosos escritos exhalan humanismo en cada página, que revelan el humanismo de su persona y de su pensamiento. La Salle se convirtió en  intérprete de nuevas aspiraciones humanas del Renacimiento, impulsados por la decadencia de la filosofía escolástica, cuyo centro de gravedad era la vida religiosa y la inmortalidad ultraterrena. El humanismo vino a sustituir esa visión del mundo con la reflexión filosófica abundante en productos racionales, en la que primaba la idea del hombre como ser humano, verdadero e integral.

 



 

 

 

 


 

Temprado Ordíaz, Santiago.- Salud  y Vida. Como Método de Oración, la respiración zen no se puede comparar con ninguna otra, es muy antigua, solamente puede surgir de una postura correcta. Antes de todo se trata de establecer un ritmo lento, fuerte y natural, basado en una espiración suave, larga y profunda. El aire se expulsa lentamente y silenciosamente por la nariz, mientras que la presión debido a la espiración, baja con fuerza al vientre. Al final de la espiración, la inspiración se hace naturalmente.
Sentados en zen, dejamos que las imágenes, los pensamientos, las construcciones mentales, que surgen del inconsciente, pasen como nubes por el cielo, sin oponerse ni agarrarse a ellos. Como los reflejos en un espejo, las emanaciones del subconsciente pasan y pasan otra vez y terminan por desvanecerse. Y llegamos al inconsciente profundo, sin pensamiento, más allá de todos los pensamientos, a la verdadera  pureza.
El zen es muy simple, y al mismo tiempo bastante difícil de comprender. Es cuestión de esfuerzo y de repetición, como la vida. Simplemente sentado, sin objeto ni espíritu de provecho, si su postura, su respiración y la actitud de su espíritu están en armonía, entienden el verdadero zen, perciben la naturaleza del Espíritu.
Apartándose del conocimiento teórico o intelectual, el zen busca la experiencia de la sabiduría más allá del discurso racional.
La Vía del Zen es como un gran océano de agua dulce que puede proporcionar agua a todos aquellos que la necesiten. La cantidad de agua que se recibe depende de la necesidad y del recipiente con el que se acuda: Un gran recipiente podrá recibir mucha agua, un recipiente pequeño recibirá poca agua.   El recipiente es la actitud con la que se practica y la profundidad de lo que se busca. La experiencia nos ha hecho ver que existen distintas motivaciones a la hora de acudir a la práctica del Zen.
Están aquellos que acuden por curiosidad, sin gran interés y sin nociones claras de lo que es el Zen.
Están aquellos que desean aprender una técnica para relajarse, para estar mejor sin reflexionar sobre las causas de su malestar y de su tensión.
Están aquellos que lo que desean es integrarse en algún grupo, tener amigos, conocer gente.
Están aquellos que no se sienten bien con ellos mismos y sienten la necesidad de hacer algo, de satisfacer su insatisfacción, de ser felices, pero no tienen una dirección concreta y no han reflexionado suficientemente sobre lo que quieren y lo que no quieren.
Están aquellos que han leído libros sobre el Zen, que se sienten intelectualmente identificados con la enseñanza del Zen y desean practicar y acuden a la práctica con un bagaje pesado de prejuicios intelectuales, de ideas preconcebidas, de categorías y conceptos.
Están aquellos que llegan a un centro sin tener ni la más mínima idea de lo que es el Zen y, sin embargo, encuentran inmediatamente que el Zen es su camino.
Están aquellos que, hayan o no leído libros sobre el Zen, lo que buscan es una vía espiritual a través de la cual operar una profunda revolución interior, una transformación personal que les permita vivir de acuerdo con una verdad que ellos mismos sienten vagamente en su interior pero que no saben cómo desarrollar o expresar.

Están aquellos que lo que buscan es la Vía del Zen y sólo la Vía del Zen, teniéndolo muy claro desde el principio.
Cada persona es diferente, cada una tiene su propia actitud, pero las citadas anteriormente son los estereotipos más comunes. Si la motivación no es correcta, es imposible continuar practicando zen durante largo tiempo. Muchas personas acuden al Zen como podrían acudir a cualquier otro centro espiritual, o a centros de meditaciones variadas, o a centros de psicoterapia, o a clubes y asociaciones cívicas, o a centros de relajación, masaje y técnicas de bienestar. Son personas que, al no tener definida su búsqueda, igual están hoy aquí que mañana en otro sitio.
Igual que la Meditación, la práctica del zen, exigen estar en conexión  con el Espíritu trinitario divino, creador, salvador y santificador de todo.




Temprado Ordíaz, Santiago.-La Fraternidad, es el Carisma de La Salle y de Moët.- Barcelona 2016.  Nuestro Fundador es un Teólogo Carismático, pues tiene la capacidad de seducir, motivar y suscitar la admiración de sus seguidores gracias, a un cierto magnetismo personal. Dios le concedió el carisma de la Fraternidad, y transformó a los Maestros en Hermanos y así creó la Sociedad de los Hermanos de las Escuelas Cristianas. La Fraternidad es sinónimo de hermandad y, por extensión, de amistad, compañerismo o de camaradería.


De gran actualidad es el tema de los carismas. En el Concilio Vaticano II hubo discusiones bastante vivas en este sentido. Se oponían dos conceptos: el carisma como don extraordinario, milagroso, concedido por Dios de forma excepcional, y el carisma como don de gracia capaz de formas muy variadas y difundido abundantemente en la vida de la Iglesia. Prevaleció el segundo concepto.
El símbolo por excelencia de la Fraternidad es la vida trinitaria de las tres personas divinas, que bien en unidad.
La Fórmula de consagración de La Salle y sus primeros Hermanos a la Santísima Trinidad, se convierte en una presencia invasora que se revela poco a poco (FV 1, 1).
San Pablo es el teórico de los Carismas  y en sus cartas nos presenta cuatro listas de carismas: 1 Cor. 12,8-10; 1 Cor. 12, 28-30 Rom 12, 6-8 y Ef 4, 11. Las listas contienen un total de 20 Carismas diferentes. Hay muchos más. Unos son dones que capacitan para ejercer ciertos oficios, otros son extraordinarios. Pero todos son fruto de la gracia, es decir, de la obra del Espíritu Santo.


El Evangelio, como utopía realizable de una nueva vida fraterna, ofrecida por Jesús, puede quedarse en un proyecto etéreo si no se materializa en las formas ordinarias que los humanos tenemos para ser y expresarnos como hombres. Las propuestas de Jesús son para ser vividas, y en cada momento histórico hay que traducirlas a los esquemas y estructuras sociales que las hagan.
El Doctor en Teología san Juan Bautista de La Salle y de Moët, desarrolla, en sus escritos, el Carisma de La Fraternidad, o de la Hermandad, como una manifestación de su Espiritualidad, vivida en la Oración y expresada en la vida cotidiana cristiana.



 

 

 


 

Temprado Ordíaz, Santiago.-Educadores, por el Doctor de La Salle y de Moët,  Barcelona, 2016. Somos educadores porque nos gusta educar a los  niños y jóvenes, como a La Salle. Educar es agradable y gratificante. Juan Bautista de La Salle y de Moët, tenía un don especial para tratar con los niños y su talante sonriente, abría las puertas de su corazón y de su inteligencia. Para él no es mejor educador el que más alumnos tiene, sino el que consigue que sus alumnos sean después,  buenos educadores en el hogar, en la escuela, en el trabajo y en la sociedad.
El gran educador de los seres humanos es Jesucristo, modelo de humanidad, de sabiduría y bondad. Jesucristo es el hombre perfecto, modelo de humanismo. Jesucristo es el gran educador de la humanidad.
La permanencia en el tiempo, de Jesús educador, se ha logrado a través de los siguientes principios: Caminar junto a otros. Enseñar con el ejemplo. Fijar la vista en el resultado final. Escuchar y estar dispuestos al cambio. Pagar el costo. Escoger y hacer discípulos que hagan discípulos. El acompañamiento de Jesús. Educación Integral.  Rescatar la dignidad humana.
Juan Bautista de La Salle y de Moët, hizo una traducción de la Parábola del Buen Pastor (Jn 10, 11-18) y la aplicó a los Educadores, que con toda sencillez y humildad, sin arrogancia, se atreven a decir: Yo soy el buen Educador y el Buen Educador ama a mis alumnos y ellos me aman a mí  y doy mi vida por ellos, que acuden a mi escuela, para que con mi presencia y mis enseñanzas aprendan a vivir bien (RC 1, 3) y tengan vida  y una vida abundante (Jn 10, 10).  
Entre las aportaciones de De La Salle a la Pedagogía encontramos:      

1.- Ordenamiento de los alumnos por grupos de nivel.

2.- Horario definido para las clases.

3.- Enseñanza en lengua vernácula, la lengua de los alumnos en lugar del latín.

4.- Apertura de la primera Correccional en Francia.

5.- Apertura de la primera Escuela de formación para maestros que se conoce.

6.- Su obra Conduite des Ècoles que fungió como manual pedagógico básico para los educadores católicos y muchos otros desde el siglo XVIII y hasta principios del XX.

7.- Interpretación de la cortesía y amabilidad como formas de caridad. Lo desarrolla en su obra.

8.- Desarrollo de una Teología de la Educación.

9.- Es precursor de la actual escuela Secundaria.
Para de La Salle y de Moët, la Virgen María es la gran educadora unida a Cristo Jesús y a la Iglesia. La Virgen María es la Reina y Madre de la Escuela Cristiana, proclamada por La Salle y los Hermanos en su peregrinación al Santuario de Nuestra Señora de las Virtudes.

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



 



 

 



 

Temprado Ordíaz, Santiago.- Heráldica de La Salle. Ed. Alcañiz, Paterna 1992, 320 páginas. San Juan Bautista de La Salle lleva la sangre de los Caballeros Templarios de sus antepasados, Los Salla del sur de Francia y del Condado de Urgell, que participaron en la conquista de Tierra Santa y del Santo Sepulcro. Sus descendientes después, organizaron social y económicamente Europa, y especialmente el Reino de Francia, al servicio de cuyos reyes estuvieron los abuelos y padres y familiares de San Juan Bautista de La Salle, como Cancilleres de Universidades, Magistrados de la Audiencia de Reims y Consejeros reales. La Salle, caballero de otros tiempos y caballero de aventuras religiosas para su Dios y par su patria, llevó a las escuelas sus emblemas heráldicos de los galones o cabrios rotos y de la estrella de cinco puntas. Los galones perpetúan las aventuras militares de sus antepasados y la estrella de cinco puntas perpetúa su religiosidad y sus creencias. Es la estrella de mar, de los Magos con una punta alargada en cola de cometa, señalando a Belén, de los Templarios, de Vitruvi, etc. La estrella de cinco puntas se ha considerado en muchas culturas como un símbolo divino y mágico a la vez. Este símbolo es uno de los más poderosos que existen. Los antiguos lo conocían como el pentáculo o pentagrama . Las proporciones de los segmentos de un pentáculo son todas igual al número Fi, 1'6 , hecho que convierte este símbolo en la proporción divina. Es por este motivo que la estrella de cinco puntas ha sido siempre el símbolo de la belleza y de la perfección. El número Fi, 1'6 , está presente en la pirámides de Egipto, en el Partenón de Grecia, en las Catedrales y hasta en la música gregoriana, las sinfonías de Bethoven, y en obras de Bartók, Debussy y Schubert. Incluso se cree que la utilizó Stradivarius para calcular el lugar exacto de los calados en forma de efe en la construcción de sus famosos violines. El número Fi, 1'6 es la relación entre una espiral y la otra de los arcos concéntricos del caracol del Nautilus undulatus. También aparece en los pétalos de piña en forma de espiral, en la disposición de las hojas en el tallo de las plantas y la segmentación de los insectos. Todos demuestran una obediencia sorprendente a la proporción divina. Así lo percibió Leonardo Da Vinci en el famoso desnudo, l' Home de Vitruvi, así llamado en honor de Marc Vitruvi, el brillante arquitecto romano que cantó las virtudes de la proporción divina en su volumen de Architectura. El cuerpo humano es una estrella de cinco puntas: cabeza, dos brazos y dos piernas . Nadie entendió mejor que Da Vinci la estructura divina del cuerpo humano. Midiendo la altura total del cuerpo y dividido por la distancia del ombligo al suelo, obtenemos el número Fi, 1'6. Y lo mismo dividiendo la distancia de la espalda a la punta de los dedos de la mano, por la distancia del codo al mismo lugar Y lo mismo dividiendo la distancia del ombligo al suelo, por la distancia de la rodilla al suelo. Y lo propio ocurre con las articulaciones de los dedos, del tobillo y de las vértebras. El cuerpo humano es un homenaje viviente a la proporción divina. En la apariencia caótica de este mundo hay un orden. Cuando los antiguos descubrieron el número Fi, 1'6, estaban convencidos que habían descubierto el secreto que había hechos servir Dios para construir el mundo, es por eso que veneraban la naturaleza, donde es evidente la mano de Dios. Los galones o cabrios rotos han pasado a condecoraciones militares y a uniformes en general. En La Salle son tres que representan las tres actitudes humanas. Ambos simbolizan su espiritualidad, su carisma y su pedagogía. La Espiritualidad de La Salle se basa en:

* La Fe en Dios, en Jesucristo, en el ser humano, en el niño y el joven, en la educación, en la escuela. Fe en todo. Todo lo mira y lo ve con los ojos de la Fe. Ve a Dios en todo en todos.

* El Entusiasmo, el celo, la entrega, la disponibilidad, la alegría y el gozo en el trabajo y en el servicio. Entusiasmo por lo que uno es, autoestima, y por lo que uno hace, ministerio.

* La Comunidad, el grupo, el equipo, la asociación el estar y el trabajar juntos, el compartir la vida y la Misión. Labor y trabajo de equipo en todo lo que hace.

El espíritu, la espiritualidad de La Salle viene expresada por los tres galones o cabrios rotos de su emblema heráldico. Son brazos doblados que trabajan. Representan toda la persona, que reconoce, acepta y venera lo trascendente. Se ofrece, se consagra, se compromete en una Misión, en una tarea. Que cree, desea y espera la realización de un proyecto seductor. Son actitudes que van en contra de los grandes males del ser humano:

+ Doblegarse al orgullo, al amor propio, al querer tener siempre razón, a la autosuficiencia.

+ Doblegarse a la pasividad, a la indiferencia, al abandono, al cansancio, al desánimo, al pasotismo.

+ Doblegarse al individualismo, al egoísmo, a la independencia, a la arbitrariedad, al capricho, a la sinrazón

* El primer cabrio significa la Fe en contra de la indiferencia.

* El segundo cabrio significa el Entusiasmo, en contra de la pasividad.

* El tercer cabrio significa la Comunidad, en contra del individualismo.

La leyenda Indivisa Manent, manifiesta la urgente necesidad de permanecer unidos, ser uno, indivisos por la Fe, el Entusiasmo, la Comunidad, para realizar juntos y por Asociación la Misión educativa. Juntos y por Asociación, como un solo hombre. La Misión supone una llamada, una vocación y una respuesta personal, que es el Ministerio, la Profesión. La Salle recibe la Misión a través de la Iglesia, de la sociedad y de los padres. De la Iglesia por la vocación al Apostolado que le confía la Evangelización; de la Sociedad por la Profesión que le encomienda el saber, la ciencia y la tecnología para transmitirlos a los alumnos; y de los padres por la educación que ejercita en los valores de la vida. Para que la Misión se realice plenamente requiere unas exigencias, unas condiciones o cualidades que son:

* Eficacia, trabajo bien hecho, éxito, resultados, conseguir objetivos adecuados.

* Creatividad, con espíritu positivo, constructivo no destructivo, realizar el proyecto adecuado

* Delicadeza, respeto a las personas, a sus ideas y sentimientos. Ser liberal, tolerante, aceptar el pluralismo sin extremismos ni fundamentalismo, tener apertura y receptividad.

* Calidad, excelencia, autosuperación no competición, mejora constante, progresar, anticiparse. Marcar un reto, subir el listón, superar el record, mentalidad olímpica: fortior, altius, citius.

* Solidaridad, contribuir, aportar, ser gota d agua, ser grano de arena, gratuidad, voluntariado, compromiso .

La Misión de La Salle viene representada por la estrella de cinco puntas, que es el emblema de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, con la leyenda Signum Fidei. La Misión se encarna en un Ministerio que se ejerce con Eficacia, Creatividad, Delicadeza, Calidad y Solidaridad, es signo de Fe, es muestra o modelo, es señal es significativa, es luz, es camino, es guía. Las cinco puntas de estrella son las cinco cualidades de la Misión, son como los ejes de la rueda que pone en movimiento y en marcha una mentalidad nueva, un estilo de vida nuevo, un mundo nuevo, una sociedad y una humanidad nuevas. La estrella es toda la persona humada con la cabeza, dos brazos y dos piernas. (Da Vinci). Las cinco puntas de la estrella son los cinco dedos de la mano. La totalidad. Es emplearse a fondo. Son los cinco sentidos. Hacer las cosas con los cinco sentidos. Son las cinco dimensiones: mente, espíritu, cuerpo, espacio y tiempo. Es hacerlo todo a conciencia. Integrar todas las cosas y todas las posibilidades. Las cinco puntas de la estrella lasaliana representan cada uno de los componentes de la comunidad educativa y de la Familia Lasaliana: Los Hermanos, como memoria, corazón y garantía; los educadores comprometidos en la Misión Compartida por vocación y profesión; los alumnos, los niños y jóvenes, como agentes y protagonistas de la educación; los padres y madres, creadores de la familia y agentes principales y responsables de la educación de sus hijos; los Antiguos Alumnos, partícipes y solidarios de la obra educativa de La Salle. Las cinco puntas de la Estrella son las cinco llagas de Cristo. La entrega total. Llegar hasta el fondo. Son los cinco grados de excelencia, de la perfección, la armonía perfecta. Son los cinco verbos fundamentales, que definen todo lo creado:

 
* Tener, yo tengo. Cuenta tus bendiciones.
* Poder, yo puedo. Proclama tu singularidad.
* Querer, yo quiero. Emplea con sabiduría la fuerza de tu elección.
* Hacer, yo hago. Camina un kilómetro más.
* Ser, yo soy lo que tengo, lo que puedo, lo que quiero, lo que hago.
Hazlo todo con amor, amar a Dios, amar al prójimo amarte a ti mismo.
Amar a Dios y al prójimo, amándoles en ti mismo, porque todos somos uno.

Cada punta representa una de las cinco causas que engloban o globalizan todo el saber. Las dos primeras, son causas intrínsecas, que determinan la esencia o sustancia de las cosas, y las tres siguientes son las causas extrínsecas, que son las circunstancias que acompañan a las cosas. Las dos primeas tienen que ver con la Causa primera o necesaria. Las tres siguientes tienen relación con las causas segundas o contingentes que son las criaturas.

 
1. Causa Formal , aquello que hace que una cosa es lo que es.
2. Causa Material , aquello de lo que está hecho una cosa.
3. Causa Eficiente , aquello que ha producido una cosa.
4. Causa_Final , el fin para que está hecha una cosa.
5. Causa_Ejemplar , el modelo o arquetipo de cada cosa.

La estrella de cinco puntas es la armonía, el resumen de todo lo existente. Es el equilibrio perfecto, el orden, la perfección. Es la aproximación al círculo.

La Salle tuvo y manifestó una gran devoción a la Virgen María y en varias ocasiones visitó el Santuario de la Virgen de la Alegría, en Liesse. Con motivo de la fundación con Nyel de la Escuela de Laón y luego después de la primera consagración de La Salle con los principales Hermanos fueron de peregrinación, para ofrendar la profesión a la Madre de Cristo en el Santuario de la Virgen de la Alegría en Liesse. Y en 1705 con motivo de la visita a Calais, Aviñón, Guisa y Laón La Salle hizo una larga visita de tres horas a Nuestra Señora de la Alegría en Liesse.


Luego los Hermanos descubrieron el Santuario de la Virgen de la Estrella en Montebourg, en el extremo occidental de Francia y en 1955 el Vicario General Hermano Denis de Jesús la proclamó Reina y Madre de las Escuelas Cristianas para que con su protección maternal eduque, cuide y ame tiernamente a sus educadores y alumnos como cuidó, amó y educó  maternalmente a San José y a su hijo Jesús. Su fiesta litúrgica se celebra el 8 de mayo.

La Virgen de la Estrella es la Virgen de La Salle,  cuya estrella ilumina, guía, cuida y protege a los niños y jóvenes que se educan en los centros de los Hermanos de las Escuelas Cristianas.
La estrella de cinco puntas de La Salle, es la Estrella del Signum Fidei, la Estrella es Signo de Fe, es además la  Estrella de la Virgen del Mar, a la cual San Juan Batista de La Salle dedica la Meditación 164, con motivo del Santo nombre de María.
La estrella de cinco puntas es la Estrella del mar y la rosa de los vientos que señala los puntos clave de la Carta de navegación de la travesía por el mar de la vida de los educadores y de los alumnos de La Salle, cultivando y practicando las 12 virtudes del buen Maestro y del buen alumno.

El Distrito de Bilbao adquirió el Santuario de la Virgen de la Estrella en San Asensio, La Rioja, adaptándolo para Noviciado y Escuela Profesional.
El culto a la Virgen  de la Estrella en San Asensio inicia su declive a lo largo del siglo XVII y se eclipsa prácticamente en el XVIII. 
En el siglo XIX se consuma la total decadencia.  Cesan las peregrinaciones.  Mendizábal decreta la "desamortización" de los monasterios (1835). La propiedad de La Estrella queda nacionalizada y abandonada, y pasa luego a varias familias.  


Propietarios y vecinos prosiguen la acelerada ruina del monasterio.
En 1951, los Hermanos de las Escuelas Cristianas adquieren la propiedad cercada para instalar en ella un noviciado de la Congregación. 
Bajo la dirección técnica del arquitecto D. Pedro Ispizua, se construye un nuevo edificio de traza monástico.  El nuevo santuario se inaugura solemnemente en
1958. 

EL Santuario de Nuestra Señora tiene la misma planta que el precedente, y fue construido en una línea monástico moderna.  La vidriera mayor del crucero resume alegóricamente los grandes períodos de la historia de La Estrella, con sus fechas más significativas. 

 

 

 

   
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